Azoteas culturales: las nuevas áreas que surgieron este verano para disfrutar al aire libre

Las amables noches de calor habilitaron estos espacios montevideanos que cobran vida con música, fiestas y artes escénicas

Las estrellas, la brisa, o la vista de la ciudad desde una nueva perspectiva, son algunas de los placeres que hacen a las azoteas tan atractivas en verano. En Montevideo, cada vez son más los centros culturales e instituciones que habilitan sus techos para realizar actividades culturales e intervenciones artísticas.

Estructuras blancas con proyecciones animadas en diferentes colores y una sugestiva ambientación sonora recibían a los visitantes en la primera noche del ciclo Azotea 629 del Centro Cultural de España (CCE), el pasado jueves 8 de febrero. Esa noche el colectivo Estereograma presentó Sesiones metabólicas bajo el cielo de la Ciudad Vieja. Se trata de un proyecto que reunió productores musicales y artistas visuales especializados en lo digital. La integración que hicieron de sonidos electrónicos e instrumentos ejecutados en vivo movieron a algunos de los presentes, que incluso de animaron a bailar.

El CCE, ubicado en la calle Rincón y Bartolomé Mitre, fue uno de los pioneros en promover actividades en su azotea. La habilitó por primera vez durante la edición 2015 de Museos en la Noche, desarrolla allí un proyecto de huerta urbana que convive con las propuestas culturales y desde el verano pasado abrió convocatorias a propuestas para generar una programación variada en lo que denomina el ciclo Azotea 629. El número es el de la puerta del centro cultural, al que se ingresa por la calle Rincón.

“La idea fue activar otros espacios del CCE que a lo mejor mucha gente no conocía”, dijo el coordinador del Área de Acción Cultural de la institución, Xurxo Ponce.

Así, en el año que celebra sus 15 años de existencia, el centro invita hasta a sus más fieles visitantes a descubrir un nuevo rincón del edificio.

Cerca de allí, en 18 de julio esquina Convención, el edificio art decó que albergó a Bazar Mitre durante muchos años se convirtió en 2015 en la casa del Centro de Fotografía Montevideo (Cdf). Además de invitar a conocer nuevas perspectivas de la realidad a través de los ojos de los fotógrafos que allí exhiben sus obras, el Cdf es un interesante lugar para visitar por la calidad de su edificio y, a partir de marzo, por su azotea.

Algunos cierres de actividades, el mes de la fotografía que el Cdf celebra en agosto, el Museos en la Noche y más recientemente el laboratorio de reflexión al aire libre fueron hasta ahora algunas de las oportunidades para subir y disfrutar de la azotea del edificio.

El majestuoso pero de nuevo abandonado Jockey Club, ubicado al lado del Cdf, sirve como pantalla para la proyección de fotografías.
“La polución lumínica no es como en otras ciudades, y eso te permite ver el cielo; no te digo que sea el Cabo Polonio acá arriba, pero tiene sí una cercanía con la naturaleza a pesar de que estás en el centro de una ciudad”, dijo Daniel Sosa, director del Cdf.

El ascensor llega hasta la azotea pero el área tiene una capacidad limitada, para unas 80 personas, lo que hizo hasta ahora que el acceso fuese restringido y reservado para ocasiones especiales.

Sin embargo, a partir de marzo, el Cdf planea habilitar el balcón de la azotea como un espacio turístico. “La idea es que los visitantes conozcan el centro de la ciudad desde el balcón”, explicó Sosa.

La vista del Palacio Salvo, parte de la Plaza Independencia, y la avenida hacia el este, con sus frondosos árboles, son atractivos extra para que la gente se acerque a conocer las exposiciones en las salas y la tienda del Cdf. “Que vengan con la excusa del punto de vista que tiene este edificio”, dijo su director.

“Ahora se puede apreciar que queda un tubo verde, que desde acá arriba se ve increíble en estas fechas”, agregó.

Entre los planes del Centro de Fotografía está coordinar esfuerzos con el Teatro Solís y el Palacio Salvo para abrir en horarios que permitan a los visitantes recorrer un circuito compuesto por los diferentes puntos.

Por otra parte, centros culturales independientes como Café La Escusa (Espacio Cultural Sarandí), en la peatonal Sarandí esquina Misiones, también apuestan a sus espacios abiertos para crear nuevos ambientes para las expresiones artísticas.

En San Valentín el flamante espacio cultural abrió su terraza para recitar poesías; también tocó allí la banda Julen y la Gente Sola y el 24 de marzo se presentará Canta Cuento de Cuba.

Al frente de La Escusa está Paula Acosta, ex solista de la Ópera de Niza y actual bailarina del Sodre. Según explicó, la idea de la terraza comenzó porque quienes llegaban a la cafetería pedían para sentarse afuera.

Es un lugar muy disfrutable sobre todo en la tarde cuando apacigua el sol, una especie de pulmón entre edificios, lo que lo hace tranquilo y ajeno al ajetreo de la calle. La idea de la bailarina y gestora es organizar allí eventos todos los viernes y sábados.

El principal motor del emprendimiento es la sinergia entre las artes: que los artistas se encuentren e intercambien perspectivas e iniciativas. “De todas la artes sacamos para crear en la nuestra propia”, dijo Acosta a El Observador. “Siempre tuve el sueño de contar con un espacio multicultural con todas las artes”, agregó.

En la misma zona, en Mercedes y Florida, el empresario gastronómico Federico Mercapide habilitó la azotea de su casa para hacer fiestas privadas los sábados. Djs musicalizan a partir de la medianoche y a eso de las 2 am, cuando la concurrencia llega a lo más alto, se genera el baile.

“La única regla es que cuiden la casa porque es donde vivo”, dijo Mercapide a El Observador. “Y lo cuidan bastante en realidad”, en realidad.

Con una barra de tragos, el dueño de casa reúne dinero para refaccionar el lugar.

La terraza abrió por primera vez en víspera de año nuevo, el 31 de diciembre, para los amigos de Mercapide que se habían quedado en Montevideo y no tenían dónde festejar.

“Fue una cantidad de gente que no se conocía entre sí”, recordó el dueño de casa y con esa buena experiencia decidió seguir todos los sábados.

Dada las contadas propuestas que hay en Montevideo en verano, el empresario creyó que podía generar una buena alternativa en la terraza de su vivienda.

“No es lo mismo que salir a bolichear. Que te morís de calor”, dijo.

Al principio no tenían iluminación. Pero fueron sumando girnaldas de luces colgando de lado a lado, mesas y sillas. “Vamos mejorando”, dijo el impulsor de la movida que es además el propietario del Bar Fénix.

La música está a cargo de La Escuela de Groove que se ocupa de los Djs. EL estilo es sobre todo electro disco, house, funk y hip hop. La música sale por parlantes ubicados adentro de la casa, y con la claraboya abierta, llega a la azotea.

“La gente me pide pachanga. Pero cumbia y regetón no hay chance”, aclaró Mercapide.

Por más gente que vaya, Mercapide asegura que está todo bajo control porque quienes asisten, que generalmente se enteran a través de Facebook, cuidan el lugar.

“La gente siempre tiene una respuesta positiva. Porque es una fiesta en una casa y por eso ya es diferente”, concluyó.

Así, bajo el cielo del Centro y Ciudad Vieja, los techos se pueblan de visitantes que buscan una experiencia diferente en la ciudad.

Programación de la azotea del CCE

1. La Teja Pride en formato digital
Jueves 1 de marzo
Género: música Horario: 20 horas

2. EngendrA /A cargo de MöR
Viernes 2 de marzo
Género VJ/DJ Horario: 20 horas

3. El ritmo + Candombe Contemporáneo
Miércoles 7 de marzo
Género: performance + música Horario: 20 horas

4. Festival BIS: Tributo a bandas y músicos españoles
Jueves 15 de marzo
Género: música Horario: 20 horas

5. Alberto Wolf “Mandrake”
Jueves 22 de marzo
Género: música Horario: 20 horas

6. Cierre del Festival Fememina
Viernes 23 de marzo
Género: música Horario: 21 horas

Fuente: El Observador

2018-03-05T11:06:36+00:00 febrero 27, 2018|Categorías: Cultura|Etiquetas: , , |