Científicos uruguayos avanzan en las causas de la enfermedad de Chagas

Secuenciaron el genoma del parásito que produce la patología por la cual mueren seis millones de personas en Latinoamérica

El genoma más preciso y completo disponible hasta ahora de Trypanosoma cruzi, el parásito que causa la enfermedad de Chagas, fue publicado el 30 de abril en Microbial Genomics, fruto de un trabajo realizado enteramente por científicos del Instituto Pasteur de Montevideo (IPMon), la Facultad de Ciencias y la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Uruguay).

La nueva información genética ayudará a mejorar las investigaciones sobre esta enfermedad —que afecta aproximadamente a seis millones de personas en América Latina— porque permite conocer con más detalle la biología del microorganismo, su forma de extenderse en el cuerpo humano y las estrategias que tiene para evadir al sistema inmune, entre otras posibilidades, detalló Luisa Berná, investigadora de la Unidad de Biología Molecular (UBM) del IPMon y autora del trabajo.

El proyecto se realizó a partir de la colaboración entre la Unidad de Biología Molecular (IPMon), a cargo del Dr. Carlos Robello, con la sección Biomatemática de la Facultad de Ciencias, coordinada por el Dr. Fernando Alvarez-Valin, y con la participación de Matías Rodríguez, entre otros investigadores.

Para el trabajo, utilizaron una nueva tecnología de secuenciación de tercera generación que les permitió decodificar regiones y estructuras genómicas hasta ahora desconocidas debido a la complejidad de este organismo.

Las tecnologías de tercera generación han sido utilizadas recientemente para resolver genomas complejos por centros de investigaciones líderes en el área. Por primera vez en el país, los investigadores utilizaron la tecnología de PacBio, que además de tener un alto rendimiento puede generar secuencias 100 veces más largas que las producidas con los métodos de secuenciación anteriores.
El uso de esta nueva tecnología facilitó el ensamblado —armado de la secuencia completa— de dos genomas de T. cruzi —incluyendo aquellas secuencias que por su complejidad no habían podido ser determinadas o ubicadas en proyectos anteriores, como ser secuencias altamente repetidas— y mostró la existencia de una organización peculiar de los genes en dos compartimentos. Asimismo, los resultados pueden visualizarse gracias al diseño de una plataforma web (http://bioinformatica.fcien.edu.uy/cruzi).

Si bien el primer genoma de T. cruzi fue secuenciado en 2005, esta nueva versión con mucha mayor precisión permitirá realizar diversos experimentos de alto impacto, como aquellos relacionados a la eliminación de genes o “knock-out”, que tienen un rol fundamental en la búsqueda de fármacos contra este parásito.

De esta forma, esta nueva redacción completa del genoma de T. cruzi se posiciona como el nuevo referente para quienes estudien la enfermedad de Chagas que, a más de cien años de su descripción, sigue siendo una patología compleja y considerada una de las enfermedades desatendidas.

Enfermedad de Chagas
La enfermedad de Chagas es una enfermedad endémica en 21 países de las Américas. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, afecta a unas seis millones de personas en la región, donde se registran 30.000 nuevos casos cada año, 14.000 muertes y 9.000 recién nacidos que se infectan durante la gestación. Se calcula que alrededor de 70 millones de personas en las Américas viven en áreas de exposición y están en riesgo de contraer esta enfermedad.

La enfermedad se transmite por la picadura de vinchucas infectadas con el parásito. Estos insectos suelen vivir en viviendas mal construidas o precarias, se esconden durante el día y se vuelven activos por la noche, cuando pican.

Actualmente, unos 70 millones de personas en las Américas viven en áreas expuestas a la enfermedad de Chagas y están en riesgo de contraerla. Sin embargo, la enfermedad es casi 100% curable si se trata en sus etapas iniciales con los medicamentos Benznidazol y Nifurtimox, los únicos de eficacia comprobada, pero con elevados efectos secundarios.

Fuente: El Observador