Danza con alta costura

Los talleres del Sodre se llenaron de los colores vivos de la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada para la producción de La Bella Durmiente que abrirá la temporada 2018 el próximo 15 de marzo

Existen innumerables maneras de versionar un clásico, como lo es el ballet La Bella Durmiente basado en el tradicional cuento de hadas con coreografía de Mario Galizzi. Pero la puesta en escena que prepara el Ballet Nacional del Sodre (BNS) para estrenar el 15 de marzo promete mostrar con una estética contemporánea un universo visual nunca antes visto en Uruguay, y tal vez en el mundo.

El vestuario es creación de la diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada, que fundó y desarrolló su original firma en base a la combinación de colores vivos, la explotación de los volúmenes y estampados geométricos.

En 2015, la diseñadora hizo el vestuario y escenografía para El Cascanueces interpretado por el Ballet de Cámara de Madrid y el Instituto Universitario de Danza Alicia Alonso. El despliegue de formas y colores para esa obra fue mucho más tranquilo que el que se prepara para La Bella Durmiente 2018 del BNS.

Más de 3.000 esferas de espuma forradas de telas de colores saturados irán aplicadas a los tutús, faldas armadas y mallas de los bailarines del Sodre. Para esto, las trabajadoras de los talleres están trabajando desde setiembre.

Son de diferentes tamaños. Las más grandes miden 14 centímetros de diámetro y aportan un volumen inédito en un vestuario de ballet.

Hay licra de más de 12 colores en la mesa de las costureras encargadas de cortar los moldes. Además, cortan y cosen neopreno, un material con el que el taller de vestuario no había trabajado anteriormente. Con este se logra mayor consistencia y dimensión en las piezas. Con ese mismo fin utilizan polifón, en chaquetas para los hombres y vestidos para las bailarinas.

Además, puede verse sobre la mesa shantung, organza, y como es de esperar, mucho tul para los tutús. Pero para estos últimos, hay más morado, fucsia y verde esmeralda que el clásico y etéreo blanco al que está acostumbrado el espectador.

Habrá cinco hadas, cada una con su propio color y personalidad en la vestimenta: el hada del bosque es verde, la de puente de cristal celeste, la de jardín encantado amarilla y el hada canto de pájaros llevará un tutú con esferas azules, verdes, amarillas y fucsia.

El rey y la reina prometen impresionar con trajes que tienen esferas dispuestas de forma muy tupida desde el cuello hasta los pies.

Por otra parte, en la sección de tocados: más pelotas. Las llevarán en sus cabezas los bailarines.

La sección de caracterización que se ocupa de los tocados trabaja con yeso para lograr las formas de las cabezas y con ellas producir unos 40 cascos de colores hechos en gasa y cola. Estos a su vez llevan apliques con esferas con tamaños irregulares.

Uno de los tocados que requiere mayor elaboración es el que llevará el príncipe. Se trata de una peluca en malla elastizada de red que en vez de pelo tiene esferas.

“Esto es otro tipo de fantasía. Tiene más colores plenos, formas netas. Se usa espuma plast, materiales fuera del brillito y el strass al que están acostumbrados en el ballet”, dijo Claudia González, jefa del taller de caracterización.

Los equipos de los talleres del Sodre recibieron los bocetos de Ruiz de la Prada y los ejecutan con Paula Villalba en la dirección técnica. Ella actúa como intermediaria con la diseñadora que está en España y acaba de presentar su última colección en la Semana de la Moda de Madrid.

“Trabajar en interpretar los bocetos y hacerlos realidad es muy desafiante”, dijo Villalba a El Observador. “Por un lado no perder la línea tan distintiva de Agatha y por el otro hacerlos funcionales a las necesidades de la coreografía”.

En el escenario del Auditorio ya están colgados algunos de los 17 telones pintados en el Sodre con los diseños de Hugo Millán. Cuatro de ellos son los llamados “telones de fondo” de 200 metros cuadrados cada uno.

Millán debió adaptar la escenografía a la explosión de color y formas que desplegará el vestuario. “Yo hago un marco lúdico gris y negro, neutro”, dijo el encargado de escenografía para La Bella Durmiente. “Es un marco ordenador que acompasa el color”, agregó.

La Bella Durmiente será el primer estreno dentro de la gestión del español Igor Yebra, el nuevo director del BNS que sucederá a Julio Bocca (como parte de la programación ya establecida por Bocca antes de renunciar). Yebra ya llegó al país y comenzará su trabajo esta semana.

Las entradas están a la venta en Tickantel y boleterías del Auditorio con precios que van desde $60 a $890. La obra irá desde el 15 al 29 de marzo.

Fuente: El Observador

2018-01-29T16:32:43+00:00 enero 29, 2018|Categorías: Cultura|Etiquetas: |