Con la casa en la ruta

Valoran la libertad, el contacto con la naturaleza y la ausencia de rutina; el Ranchomóvil Club Uruguayo tiene 140 socios

En Uruguay existen más de 140 integrantes en Ranchomóvil Club Uruguayo, una asociación que reúne a propietarios de casas rodantes y motorhomes. Y muchos más que se van sumando a esta modalidad de turismo donde el hogar sobre ruedas y la ruta son protagonistas. No todos están asociados, pero sí todos comparten los valores que esta elección conlleva: libertad, aventura y muchas ganas de conocer los destinos a los que llegan desde otra perspectiva.

Muchos son los que deciden pasar sus vacaciones sobre cuatro ruedas. El turismo en casas rodantes y motorhomes es una opción cada día más elegida por los amantes de la naturaleza y el aire libre. La libertad de movimiento, el no tener un destino fijo y la posibilidad de conectarse de otra forma con el camino, los pueblos y ciudades que visitan, su gente y la conexión con otros viajeros es el gran diferencial. Las vacaciones en motorhome conjugan sueños, libertad, familia, amigos y buena vida.
Según datos de Ranchomóvil Uruguay, el 20% de los asociados prefiere la casa rodante (la casilla que se lleva junto con el auto) y 80% la motorhome (el auto y la casa en la misma carrocería).

Milton Leal, secretario del Ranchomóvil de Uruguay, ha recorrido varios países gracias a esta forma de vacacionar que eligió hace mucho. Hace seis años que tiene el motorhome. Con él visitó Machu Picchu, Ushuaia, y acaba de regresar de la Amazonia en una travesía de 16 mil kilómetros que le llevó tres meses de viaje. “Somos un grupo de amigos con los que viajamos juntos. Cinco o seis familias con las que salimos a diferentes destinos. A veces somos algunos más”, cuenta.

Leal también conoce casi todo Uruguay gracias a los encuentros que la asociación realiza dos veces al mes en diferentes partes del país. Y también por los viajes por el interior que hace de forma independiente. “Viajar de esta forma es distinto a todo. Vemos otros lugares que no están en los circuitos tradicionales, fundamentalmente vivís y tomás contacto con la gente local y así conocés otros estilos de vida”, dice Leal.

Milton Lean cuenta que un motorhome usado se puede encontrar en el mercado desde US$ 25 mil hasta algunos de US$ 120 mil, según el tamaño y calidad.

Por su parte, Esteban Caroccio, presidente de la asociación, explicó que, por lo general, todos comienzan por la carpa, luego la casa rodante y luego el motorhome. “Este tipo de turismo genera confraternidad, te sentís como parte de una gran familia y experimentás un fuerte vínculo con la naturaleza”, señala.

“Lo más lindo que tiene esto es que nos vamos moviendo, es otra cosa. Nos gusta andar viajando, estuvimos en Atlántida, La Paloma, Chuy, Barra del Chuy”, cuenta. “Tenés tu casa donde quieras”, dice Pereira mientras muestra su hábitat de vacaciones.

“Viajar de esta forma es distinto a todo. Vemos otros lugares que no están en los circuitos tradicionales, fundamentalmente vivís y tomás contacto con la gente local y así conocés otros estilos de vida”, dice Leal.
Muy cerca de ellos está estacionado otro vehículo. Pertenece a los Núñez, una familia argentina que llegó desde la provincia de Buenos Aires. Hace 19 años que visitan el este; más precisamente Piriápolis. “Lo que encontramos es libertad, podés recorrer toda la costa, nos vamos hablando con otras familias con las que siempre coincidimos y que ya conocemos”, dice Marcelo Núñez. Esta vez llegaron por 20 días y esperan volver. “Cuando andamos caminando por ahí y decimos ‘vamos a casa’, nos referimos a ella, nuestra casa es ella”, dice mientras señala su casa itinerante.

A pocos pasos está Víctor Eguia, que tiene una combi verde que anuncia su venta con un cartelito en la ventana. Mientras conversa, deja su mate y le presta la bicicleta a uno de los hijos de la familia argentina que tiene de vecinos.

En Uruguay los campings no están adecuados a las demandas de este tipo de turismo. Muchas veces las parcelas son pequeñas y no tienen los servicios que requieren, y otras veces los árboles impiden acceder con el motorhome. Solo hay un par de campings que se adaptan bien a las necesidades de un vehículo de estas características.

Un poco más allá se encuentra Miguel Ángel Combina y su esposa Norma Enríquez, que también viajaron desde de la zona argentina de San Jorge en Santa Fe.

En su motorhome tienen la bandera uruguaya porque se sienten locatarios por estas tierras. “Esto que hacemos acá en Argentina no podemos hacerlo”, dice Combina. Y concluye que esa vida no se puede comparar a la de un hotel: si llueve o se aburren, se van a otro lugar.
Oscar Parado y Elira Elorza aprovechan a disfrutar del atardecer y comer unas frutas mientras descansan un rato. Son de Juan Lacaze y hace 30 años que eligieron este tipo de descanso. Arrancaron con la carpa y hoy tienen una camioneta Boxer equipada.
José Blanco y Noelia Naida también hicieron de su pasión una forma de vida. Hoy tienen una cámper, una mini casa rodante que solo tiene una cama y una puerta lateral con un espacio para cocinar.

Blanco estaba muy acostumbrado al camping y a las vacaciones en esa modalidad. Pero la cámper surge con el objetivo de convencer a Noelia, que no había tenido buenas experiencias acampando. “Él siempre fue del camping y me convenció con la cámper. Me apasionó esto de andar sin horario y por donde quieras”, explica Naida. “En vacaciones hemos llegado al parque temático Beto Carrero y hasta Gramado. Nuestra próxima meta es ir al norte argentino”, cuentan ambos.

Desde su pasión crearon una empresa y hoy tienen dos casillas rodantes de muestra para hacer a pedido. “Son muy lindas y muy livianas, es la gran ventaja, las podés llevar con cualquier auto”, dice Blanco. Además de diseño e innovación, la cámper ofrece unas vacaciones donde conectar con la naturaleza de otra forma. También es versátil, práctica y muy cómoda. “La asociamos a la libertad, y la bautizamos como cazadora de sueños”, dice Naida.

Made in Uruguay
Según datos de Ranchomóvil Uruguay, el 20% de los asociados prefiere la casa rodante (la casilla que se lleva junto con el auto) y 80% la motorhome (el auto y la casa en la misma carrocería). Muchos tienen en común que comenzaron siendo campamentistas.
Aunque en Uruguay no hay una empresa que venda motorhomes listas para salir a la ruta, sí hay empresas que las construyen y diseñan a medida a partir de un utilitario o camioneta que el usuario ya posea.

El valor del equipamiento para un motorhome ronda entre US$ 16 mil y US$ 22 mil, más el valor del vehículo que el cliente quiera equipar. Así lo cuenta Yohana Píriz, de Carlitur.

Milton Lean cuenta que un motorhome usado se puede encontrar en el mercado desde US$ 25 mil hasta algunos de US$ 120 mil, según el tamaño y calidad.

Además hay artesanos y carpinteros con experiencia en el rubro que se dedican al equipamiento de motorhomes; se encuentran en Montevideo, Libertad, Pando, Santa Lucía y Minas. Una cámper (es una categoría de casa rodante) como la de José Blanco y Noelia Naida tiene un costo básico de US$ 7.900.

El precio del alquilar de una casa rodante por día va de $ 1.600 y puede llegar hasta $ 2.300 según el tamaño y la cantidad de personas, así lo explica Marcelo Sniadower de Todo Camping.

Fuente: El Observador

2018-02-20T11:42:27+00:00febrero 19, 2018|Categorías: Turismo|Etiquetas: |