La gran oportunidad empresarial del turismo sostenible

Varios eventos ocurridos en 2017 muestran que Uruguay no está ajeno a esta tendencia mundial

 

Por Ma. Victoria Pereira Flores – Directora de Revista Ecomanía Uruguay

Las Naciones Unidas, a través de la Organización Mundial de Turismo (OMT), declararon 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Tal situación refleja la importancia del asunto, y la necesidad de que pueblos y ciudades de todas partes del mundo tomen mayor conciencia de este tipo de desarrollo, y la gran oportunidad política y empresarial de promocionar este sector de turismo, que está basado en los tres fundamentos de la sustentabilidad: economía, medio ambiente y sociedad.

La declaración vino de la mano de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Septiembre de 2015, dado que el turismo forma parte de tres de las diecisiete metas de los ODS: El Objetivo 8: promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos. El Objetivo 12: consumo y producción sostenibles.
El Objetivo 14: conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.

Dentro de ese panorama internacional Uruguay no está lejano. Este año se celebró en Punta del Este el congreso denominado Smart Green, donde diversos especialistas y varias empresas vinculadas con el sector dieron charlas sobre las grandes tendencias del turismo sostenible, como ser por ejemplo los eventos sustentables y las certificaciones, o todos los avances tecnológicos que se comenzaron a desarrollar en sitios tales cuales el Aeropuerto Internacional de Carrasco, el cual desde hace unos años está generando sus reportes de sostenibilidad.

De forma casual, mientras se celebraba el Smart Green, el Puerto de Punta del Este recibía veleros y tripulantes de la regata más extensa del mundo, The Clipper Round The World. Generó en época no estival un movimiento de varios sectores económicos, basados en un turismo absolutamente amigable con el medio ambiente que dejó grandes créditos para el país y una imagen en alza a nivel internacional (más allá del fortuito e infeliz episodio de que aguas adentro un velero chocara con una ballena franca austral, algo absolutamente imprevisto y que en todo caso jamás puede opacar lo positivo de este tipo de turismo en nuestro territorio, que incluso también expuso al mundo la presencia de ballenas en nuestros mares, otro tipo de riqueza encarada al turismo sostenible).

12 enormes veleros, con más de 20 tripulantes cada uno, amarrados en el puerto, y los grandes medios de prensa internacionales enfocados en Uruguay, poniéndonos en el foco del mundo náutico. Allí tuvimos la oportunidad de navegar una tarde de maravillosos vientos así como de conversar con Nano Antia, el único tripulante de origen uruguayo con que contaba la regata (habían más de 250 tripulantes), y que éste nos contara detalles y anécdotas. Es curioso resaltar que solo los Capitanes son profesionales, el resto de la tripulación toda amateur e incluso alguno, previo a los cursos de preparación, jamás ha navegado, aunque su vida post Clipper los transforma en expertos de la náutica. Mucha gente mayor de edad se suma a la regata, pero con mente y espíritu de juventud, pues las tareas se acomodan a las destrezas y habilidades de cada uno, en un abanico de personas de distintas nacionalidades conviviendo en un ámbito reducido, con situaciones de gran stress en algunos momentos a causa del clima, especialmente por el viento, y principalmente viviendo aventuras.

Nano nos contó que como enseñanza grande lo que se aprende en el velero es ser amo del propio barco, pero sabiendo siempre que nunca se va a ser el amo del mar. Por eso, siempre es necesario estar respetando y previendo el tiempo, cuidando a los otros tripulantes, atendiendo los códigos. Para él esto recién comienza, aún le queda mucho océano por recorrer, y si bien nunca se saben las vueltas de la vida cree que seguirá las de la navegación.

Él se acercó a la Clipper porque el Yacht Club de Punta del Este necesitaba un representante uruguayo, y cuando se enteró no lo dudó. La aventura lo llamó, todos le apoyaron, completó formularios, empezó el curso, luego los entrenamientos del nivel 1 al 4, pasó las pruebas psicológicas, y juntó el dinero para el primer trayecto, pero fue gracias a Bodegas Garzón que podrá llegar al final de la carrera ya que lo sponsorean, eligiéndolo para representar la marca en todos los puertos de la Clipper como su embajador.

Fuente: Revista Ecomanía Uruguay

2017-12-29T11:17:06+00:00 diciembre 28, 2017|Categorías: Turismo|Etiquetas: |