Narbona reivindica la grappamiel artesanal y natural

El destilado de orujo de uva como bebida se remonta al antiguo Egipto. Con el nombre de grappa se popularizó en Italia, donde se fabrica hace más de 4 siglos. En España se llama Orujo, Marc en Francia, y en Portugal se le denomina Bagaceira.

Llegó al Río de la Plata con los inmigrantes italianos, donde rápidamente se la encasilló como la bebida de los “obreros”. Consumida durante décadas, con limón en chupitos, por parroquianos acodados en los estaños de los bares, esta bebida destilada sufrió cierto ninguneo en los ambientes gourmet.

Hasta hace pocos años, que fue redescubierta por algunas bodegas nacionales, como Bernardi en Colonia; Irurtia, en Carmelo; H. Valdi y Bouza, en Montevideo; Casa Grande Bodega Garage, en Canelones; Bodega & Granja Narbona, de Puerto Carmelo.

Lo que es prácticamente un invento uruguayo es la grappa miel (o grappamiel), que no es otra cosa que grappa a la que se le adiciona miel de abeja.

Sin embargo no todas las que se venden en el país son totalmente naturales; incluso algunas ni siquiera tienen grappa.

Hace unos días, gracias a la sommelier Cecilia Maquieira, conocimos y probamos la grappa miel de Bodega & Granja Narbona, un producto totalmente artesanal y natural, que no contiene químicos ni conservantes, y “durante su proceso no se filtra ni se clarifica”, según nos cuenta la enóloga de la bodega Valeria Chiola.

Embotellada en un precioso envase de 75 cl y coronada con un tapón de corcho (nueva presentación), esta Grappa Miel se ofrece en su contraetiqueta como “ideal para aperitivos o sobremesas”. Sus ingredientes son: miel, agua y grappa obtenida del orujo de uva tannat.

El orujo es colocado en un alambique que llega a alcanzar una temperatura de 130°C. Una vez que el orujo llega a su ebullición comienza a liberar el alcohol en forma de vapor. El alambique está conectado por un serpentín a un tanque de acero donde circula agua continuamente que hace que el vapor se condense y se obtenga la grappa.

Valeria nos cuenta que aproximadamente un 30% de los orujos de tannat de cada añada se destila. Esto les da un rendimiento de entre 1.500 y 2.500 litros de grappa virgen, que tiene una graduación alcohólica de entre 40 y 50°. El agregado de miel, proveniente de productores de la zona, aporta unos 50 gramos de azúcar por litro. El producto final acusa un tenor alcohólico de 23,4% que no resulta para nada agresivo ni a la nariz ni a la boca. Al contrario le da potencia a la bebida que termina equilibrando muy bien con su nobleza aromática. El sabor y aroma de la miel pura son inconfundibles y nos remiten a la infancia en invierno, cuando en casa nos trabajan con miel los catarros y las molestias de garganta. De grandes, la grappa miel nos ayuda a calentar el cuerpo y el alma.

Como buena sommelier, Cecilia nos recomendó probarla primero natural y luego bien fría. El resultado fue perfecto en función de cada ocasión: un merecido aperitivo cuando nos tocó preparar la comida y una distendida sobremesa.

¿Dónde se puede adquirir? Cuesta US$ 18 si la compras en la bodega (Carmelo) y en la tienda de Narbona en Punta del Este. También se encuentra, a US$ 22, en las tiendas especializadas Las Vizcarras y Las Croabas, de Montevideo.

Fuente: dnegocios.uy

2017-08-10T15:50:42+00:00 agosto 10, 2017|Categorías: Gastronomía|Etiquetas: |