Red de Buenas Prácticas Agropecuarias promueve la siembra directa y los refugios en los cultivos de soja y maíz

Reducir su aplicación es una de las metas de la agricultura sustentable.

Durante la 24ª edición de la Expoactiva, que se desarrolló desde el 20 hasta el 23 de marzo en un predio de la Asociación Rural de Soriano, la Red de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) expuso sobre las distintas herramientas que se están aplicando en la producción agrícola para reducir el uso de agroquímicos y sus efectos sobre el medioambiente y los trabajadores.

José Luis Inciarte, representante de la Cámara de Comercio de Productos Agroquímicos, dijo que la Red BPA está conformada por 27 organizaciones que cuentan con el apoyo del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y la Universidad de la República “para promover las buenas prácticas en el sector agropecuario” (ver recuadro). Además de haber montado un stand en la Expoactiva, “la idea es seguir trabajando a lo largo del año con diferentes acciones para concientizar a productores y técnicos de la importancia de estas buenas prácticas, así como mostrarle a la sociedad lo que está haciendo el sector agrícola”, agregó. Para Inciarte, las BPA son una manera de “intentar producir, logrando la mayor producción posible, con el menor impacto en el ambiente y en la salud de los operarios”.

Una de las principales acciones que impactan en la preservación del suelo es la siembra directa. Luciano Dabalá, de la Asociación Uruguaya de Siembra Directa (Ausid), explicó que “la técnica de siembra directa es una forma de mantener el suelo sólo por el hecho de mantenerlo cubierto, ya sea por cultivos vivos o por rastrojos. Nuestro fundamento inicial es tener el suelo siempre cubierto y trabajar de buena forma, con las buenas prácticas, para que no sólo sea productivo dentro de 20 o 30 años, sino que realmente seamos sustentables”.

Dabalá mostró tres cajones con tierra: uno presentaba la preparación tradicional de la tierra, limpia de malezas, labrada, bien negra, pronta para recibir la siembra; otro tenía tierra cubierta de trozos de plantas de maíz ya cosechada (siembra directa); el tercero contenía tierra cubierta de pasturas. El técnico dijo que el primer ejemplo es lo que ya no se debe hacer, porque es un modelo que agota a la tierra. En cambio, la siembra directa permite que la tierra se nutra con el propio cultivo que tenía, y, por último, la mejor práctica es la del tercer cajón y consiste en alternar la siembra directa con el cultivo de pastura (en particular, la mezcla de gramíneas y leguminosas) para forraje. Dabalá sostuvo que la siembra directa es “la copia más fiel a lo natural”. “Es copiar lo que naturalmente conocemos como ‘campo natural’: sembrar sin mover suelo. Hace 20, 30 años atrás, la mayor parte de la agricultura, tanto de grano como de forraje, se hacía moviendo suelo, es decir, laboreando. En cambio, hoy se hace siembra directa en 90% de la agricultura de grano y forrajes. Una vez que se levanta el cultivo, el desperdicio de ese cultivo es lo que nosotros llamamos ‘rastrojo’. Eso queda en la superficie en espera de la nueva siembra”, explicó.

Andrés Arotxarena, de la Cámara Uruguaya de Semillas (CUS), dijo que las BPA permiten producir de manera más sustentable en “un escenario en el que la población va creciendo más a nivel mundial y el espacio es cada vez más limitado” para la producción. CUS es la asociación que “nuclea a quienes producen, comercializan y adaptan variedades a nivel nacional, trabajando en el desarrollo de investigación para diversificar variedades y adaptarlas a los cambios climáticos y a los cambios microbiológicos a los que nos enfrentamos”. Arotxarena destacó que “el valor agregado que hay detrás de la producción es inmenso” y que se invierten a veces 20 o 25 años en el desarrollo de una sola variedad, pero esto resulta fundamental “para combatir los insectos que son plaga o las malezas que compiten con los cultivos”.

“Apostamos fuertemente a esta red para ver de qué manera logramos trazar líneas políticas y así lograr cambios en la matriz productiva, a fin de tener un escenario amigable. La producción siempre genera impactos, pero hay que tratar de que cada vez sean menos y cuidar el recurso tierra”, sostuvo.

Para Arotxarena la CUS tiene que estar en permanente contacto con sus pares internacionales para “aggiornarse a los distintos escenarios y realidades a nivel mundial”. “De esa manera sabemos qué problemas se enfrentan en otras realidades productivas, y podemos evitar que nos golpeen”.

Refugios
Otra de las herramientas que utilizan los productores de soja y de maíz en Uruguay es la generación de refugios en los cultivos. “Cuando tenemos eventos en los cultivos, tanto en los de maíz como en los de soja, los refugios cubren a algunos de los lepidópteros que agreden más. Se trata de áreas, 20% en soja y 10% en maíz, donde se siembra para que las plagas puedan comer libremente, para que sigan existiendo y puedan convivir con el cultivo. Es un volumen bajo, que generalmente se pierde. Es una apuesta que se hace en pro de que esa tecnología pueda continuar, porque sin ese evento antes llevaba muchas aplicaciones y las cuentas no cerraban. No era sencillo; un cultivo llevaba muchas aplicaciones con productos que no estaban ni cerca de los que utilizamos hoy. Eso ya no se hace. Un maíz llevaba tres o cuatro aplicaciones, mientras que hoy no lleva ninguna. Eso impacta no sólo en el ambiente, sino también en nuestra salud, porque trabajamos en el lugar”, explicó Dabalá. El representante de Ausid agregó que el lepidóptero adulto se reproduce en el refugio, que es donde encuentra alimento y donde no se aplican plaguicidas. “Lo que no hacemos es resetear la chacra por completo: esa área de 10% o 20% va a ser siempre para eso, para que la plaga haga todo su ciclo en el lugar”, indicó. Por su parte, Arotxarena añadió que el refugio “también disminuye el riesgo de aparición de resistencias [a los plaguicidas], un problema que aparece con frecuencia”.

Integrantes de la Red BPA
Asociación Rural del Uruguay, Asociación Cultivadores de Arroz, Asociación de Ingenieros Agrónomos del Uruguay, Asociación Nacional de Empresas Privadas Aeroagrícolas del Uruguay, Asociación Nacional de Productores de Leche, Asociación Rural de Soriano, Asociación de Industrias Químicas del Uruguay, Cámara de Comercio de Productos Agroquímicos, Cámara Nacional de Fertilizantes y Fitosanitarios, Confederación de Asociaciones Americanas para la Agricultura Sustentable, Asociación Uruguaya Pro Siembra Directa, Programa de Manejo de Envases Vacíos Campo Limpio, Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola, Cámara Uruguaya de Semillas, Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios, Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, Instituto Nacional de Semillas, Federación Rural, Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola, Colectivo Ecológico de Soriano Mburucuyá, Mesa Tecnológica de Oleaginosos, Plan Agropecuario, Sociedad de Productores Forestales del Uruguay y Sociedad Apícola Uruguaya.

Fuente: La Diaria

2019-04-08T10:59:54+00:00abril 5, 2019|Categorías: Medio Ambiente|Etiquetas: |