Romeo y Julieta, un clásico exquisito

La nueva obra del Ballet Nacional del Sodre, hechiza y emociona con una ambiciosa puesta en escena y despliegue de talento

Al subir el telón luego de la trágica muerte de Romeo y Julieta, cuando el delicado cuerpo de María Noel Riccetto termina elegantemente contorsionado sobre la cripta, la bailarina saludó al público emocionada hasta las lágrimas. Es que tanto ella como Gustavo Carvalho se entregan enteros a vivir, bailar y contar esta inmortal historia de amor de William Shakespeare con coreografía del vanguardista Kenneth MacMillan.

Romeo y Julieta, estrenada el pasado miércoles en el Auditorio Nacional del Sodre por el Ballet Nacional con la música de la Orquesta Nacional de esa institución pública, es una obra dinámica que cuenta esta clásica historia de amor con el profundo enfrentamiento entre los Capuleto y los Montesco, con escenas románticas intercaladas con peleas de espadas, momentos cómicos de los amigos de Romeo –Mercucio y Benvolio–, fiestas y dramas familiares.

Todo está muy cargado de teatralidad, por lo que cada uno de los papeles fue exigente para los bailarines tanto en lo técnico como en lo interpretativo. Riccetto y Carvalho despliegan sus personajes con una naturalidad y precisión inolvidables. Están dentro de los roles más queridos por ambos, los que ya hicieron en 2015 y ahora demuestran tener aceitados en cada movimiento y gesto.

Uno de los puntos más altos de la obra es la mítica escena del balcón en la que es imposible no dejarse llevar por la magia de los enamorados. Cada vez que Carvalho levanta a Riccetto ella muestra sentirse en el cielo y cuando ella cae en su abrazo, parecen fundirse en uno. El romanticismo de la escena, la música y la química de ambos hacen que el público se deshaga en aplausos al final del acto. No en vano, esta fue la pieza que interpretaron este año en el teatro Bolshói de Moscú para la gala del premio Benois de la Danse, conocido como el Oscar de la danza, un galardón que ganó Riccetto por su rol de Tatiana en Onegin.

Además de los protagonistas, en Romeo y Julieta dos personajes secundarios son interpretados con enorme destreza y presencia. El solista argentino Guillermo González interpreta a Mercucio, el amigo de Romeo que disfruta de las fiestas y los conflictos con desparpajo, lo que genera momentos muy cómicos. Uno de ellos es cuando Mercucio provoca tenazmente a los miembros de la familia Montesco durante un baile.

Por otra parte, Aníbal Orcoyen en el rol de Teobaldo Montesco, más allá de que no tiene mayores coreografías que las de las vistosas batallas, solo con su caminar siembra la tensión en el escenario.

Y la armonía del espectáculo la logran el poder interpretativo de todas sus partes, desde la música en vivo de la Orquesta Sinfónica –dirigida por Martín García– hasta los detalles del vistoso vestuario y enormes y cambiantes escenografías (solamente en la primera hora de espectáculo hay tres modificaciones).

Se trata del primer ballet clásico del año con música en vivo y eso es un diferencial en el resultado final. Cada uno de los tres actos comienza solamente con música antes de que aparezcan los bailarines sobre el escenario y la carga dramática de algunos momentos, como el pas de deux del balcón o la muerte de ambos protagonistas al final, se intensifica considerablemente con la presencia de los músicos en el foso.

El trabajo de los talleres del Auditorio también es digno de destaque. Cada tocado en la cabeza de Julieta tiene un delicado trabajo además de los bordados de sus vestidos. Y el colorido detallismo del vestuario del resto de los bailarines también integra la excelencia que alcanza el espectáculo completo. A su vez, los monumentales telones pintados en los talleres públicos sorprenden en cada escena.

Esta puesta confirma que los esfuerzos coordinados de los cuerpos públicos involucrados bien valen la pena para que obras de este nivel se repitan.

Romeo y Julieta estará en cartel hasta el 4 de octubre, con Riccetto y Carvalho como protagonistas en las funciones del próximo miércoles y el 4 de octubre. Carvalho junto a Nina Queiroz encabezarán el elenco este domingo y el viernes y el domingo 1o de octubre. Paula Penachio y Ciro Tamayo lo harán el próximo jueves y el sábado 30. Eussil Kim y Damián Torio, en tanto, protagonizarán este sábado y el martes. Las entradas están agotadas.

Roles principales

María Noel Riccetto
La primera bailarina interpreta a Julieta Capuleto, uno de sus personajes favoritos.

Gustavo Carvalho
El brasileño de 21 años, primer bailarín, interpreta a Romeo Montesco con enorme destreza.

Paula Penachio
La brasileña, que también interpreta a Julieta, debutó el jueves como primera bailarina del Sodre.

Fuente: El Observador

2017-09-25T14:31:36+00:00septiembre 25, 2017|Categorías: Cultura|Etiquetas: |