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Un proyecto uruguayo de arquitectura sustentable fue destacado por la ONU

La organización internacional más importante del mundo eligió a «La Casa Uruguaya» entre las cuatro ideas latinoamericanas que podrían mejorar el mundo

Un docente que propone crear una casa sustentable dentro de una materia electiva, alumnos que aceptan el reto y un viaje que después de casi cinco años de haber arrancado sigue dando frutos. La última buena nueva llegó en nombre de uno de los organismos más importantes del mundo.

Este mes la Organización de las Naciones Unidas (ONU) destacó un proyecto con sello uruguayo entre las cuatro soluciones innovadoras latinoamericanas “que podrían cambiar el mundo”. Se trata de La Casa Uruguaya, un diseño de casa sustentable que se comenzó a idear en 2014 con el fin de presentarse en el Solar Decathlon 2015 –concurso internacional de arquitectura e ingeniería sustentable–.

De pronto lo que surgió dentro del círculo académico se convirtió en la base de una empresa que ofrece –desde hace tres años– viviendas sustentables y servicios para adaptar casas ya construidas con energías renovables.

En 2014 Eliseo Cabrera –arquitecto y docente de la Universidad ORT Uruguay– reunió a estudiantes de la cátedra de arquitectura con el fin de realizar una idea innovadora y sustentable. Al año siguiente, integrantes de las facultades de Administración y Ciencias Sociales, Ingeniería y Comunicación de la misma universidad se integraron al equipo. De esa aglomeración transversal de disciplinas y conocimientos nació La Casa Uruguay que obtuvo el primer puesto en el Solar Decathlon de 2015.

Desde aquel entonces, todos los años, recibieron un premio distinto. En 2016 el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) los premió con el Premio Nacional de Eficiencia Energética; en 2017 obtuvieron un premio de Latinoamérica Verde y otro de la Corporación Chilena de la Madera; en 2018 el destaque de Latinoamérica Verde se repitió.

Este año, la sorpresa llegó a través de las redes sociales de ONU Medio Ambiente, según contó Cabrera que aún no cae de su asombro de todas las repercusiones que tuvo La Casa Uruguaya.

“Siempre trabajamos para ganar”, afirmó el arquitecto que contó que la propuesta inicial –que actualmente está expuesta en el Espacio Ciencia del LATU– consistió en una vivienda pensada para una familia de cinco personas con tres dormitorios y un espacio polivalente que se autoabastece con energía solar. La materia prima principal es la madera uruguaya de ingeniería (contiene madera procesada), un material “muy sostenible y biodegradable por su naturaleza”. Además, la casa posee como mecanismo de refrigeración el sistema de enfriamiento radiativo.

La casa tiene dos techos con segmentos intermedios que se pueden abrir y cerrar para regular la temperatura y las ventanas se ubican estratégicamente hacia el norte para mejorar la iluminación interna. Los materiales de la estructura sumaron un total de US$ 48.000 de materiales (sin incluir traslados y montaje).

Al destacar esta idea, la ONU advirtió: “En los próximos años, será fundamental que el sector de la construcción juegue con estas variables para aumentar la eficiencia energética y acelerar la lucha contra el cambio climático. Actualmente, 38% de las emisiones totales de CO2 relacionadas con la energía provienen del sector de los edificios, de acuerdo con el Informe de estado global de 2018”. En ese sentido, Cabrera dijo que en Uruguay hay profesionales del área de la arquitectura capacitados para trabajar en estos temas, hay un cambio de mentalidad general asociado a la difusión de los problemas del cambio climático, y también hay políticas energéticas públicas que acompañan. De todas formas dijo que el cambio se está dando de forma lenta y trabajar como arquitecto en el área sustentable “es como remar en dulce de leche”.

Cabrera identificó que aún persisten muchos prejuicios en torno a las viviendas sustentables. Muchas veces estas estructuras se asocian a inversiones muy elevadas, los materiales como la madera no son bien valorados y sigue prevaleciendo la idea de que las construcciones tradicionales son para toda la vida mientras estas, no. El arquitecto explicó que los costos suponen ahorros a futuro y no se diferencian tanto de una vivienda tradicional –las casas que ofrecen en la empresa, por ejemplo, pueden valer US$ 50.000 (solo de materiales) –.

Respecto a la madera como material estrella, el docente argumentó que actualmente su uso se enmarca en tecnologías muy pensadas que consignan varios detalles de protección. Por otro lado, el arquitecto consideró caduca la noción de que las construcciones tradicionales son vitalicias y destacó que estéticamente las casas sustentables pueden llegar a ser muy buenas.

“Tengo este rollo de la arquitectura bioclimática y la sustentabilidad desde los ’90”, dijo Cabrera. Si bien aseguró que La Casa Uruguaya no fue el primer diseño de construcción sustentable, porque hay miles de ejemplos, a nivel popular fue innovadora. Además afirmó que no se trata solo de tener ideas, sino también de ejecutarlas.

De la academia a la comercialización
La Casa Uruguaya ahora es el nombre de la sociedad anónima conformada por Cabrera, los arquitectos Nicolás Fernández, Carolina López y Paz Amadeo, el ingeniero en electrónica Daniel Merlinski y el ingeniero en telecomunicaciones Sebastián Bardacosta.
Uno de los últimos proyectos en los que el equipo está trabajando es en un hotel sustentable que se construirá en Minas. Además, tienen otras viviendas culminadas en lugares bien diversos –en el barrio privado de Canelones La Tahona, en Punta Colorada (Maldonado), en Paysandú, en Canelón Chico (Canelones) y en Medellín (Colombia)–.

El reconocimiento de la ONU como centro de una asamblea mundial
Junto con el proyecto uruguayo, la ONU seleccionó tres propuestas más: una de sorbitos de semilla de palta, otra de bolsas plásticas que se disuelven en el agua y otra de turbinas que extraen basura marina. Los cuatro proyectos se tomaron como centro de la cuarta Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente, que tuvo lugar en Kenia, desde el 11 al 15 de marzo.

Fuente: El Observador

2019-03-20T13:00:39+00:00marzo 19, 2019|Categorías: Innovación|Etiquetas: |