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Un uruguayo quedó seleccionado entre los 50 mejores maestros del mundo

Darío nació en el campo, viene de una familia humilde y desde que era niño supo que quería ser maestro. Hoy es director de una escuela rural.

Darío Greni (44) supo que quería ser maestro desde que tenía 11 años. Qué lo motivó a tomar esta decisión a tan temprana edad, no lo tiene claro. Tal vez, hayan sido los maestros que tuvo cuando era escolar de los que hasta hoy habla con gran admiración. Lo que sí tiene claro, y lo repite una y otra vez, es que su trabajo es por y para los niños.

Ayer miércoles en la noche, sobre las 21, Darío recibió una llamada de esas que «te sacuden el cuerpo pero a la vez te dejan paralizado». Él, maestro rural uruguayo desde hace 23 años, fue seleccionado por la Fundación Varkey -que trabaja con el fin de mejorar los estándares de educación a nivel mundial- entre treinta mil postulantes. Para la organización es uno de los 50 mejores maestros del mundo.

Darío tomó la noticia con sorpresa y con una alegría que dice que «es difícil de poner en palabras». Es un reconocimiento a su historia, a todos sus años de trabajo, a su vocación. Aún le cuesta reconocer la magnitud de lo que significa este logro.

«Es sumamente gratificante estar dentro de ese grupo de 50 maestros de todo el mundo, no sé si logro entender la magnitud de tal reconocimiento porque es algo que nunca me paso. Pero estoy súper feliz», expresa el maestro en diálogo con ECOS.

Cuenta que le dieron ganas de salir corriendo y gritar, que luego durmió mal toda la noche porque su cabeza no pudo parar de pensar en lo que significa esto no solo para él, sino para todos los maestros y para la educación uruguaya en general. «Entre ayer y hoy ha sido una catarata de mensajes en Facebook y en Twitter», cuenta todavía sorprendido.

Kilómetros y más kilómetros a dedo, en bicicleta o en moto bajo intensas lluvias -incluso granizo-, vientos intensos o un sol que raja la tierra han sido testigos del sacrifico de Darío por llevar a pequeñas comunidades su vocación. Tener que empezar de abajo nunca fue un problema, asegura que, por el contrario, todas esas vivencias le han hecho valorar de otra manera lo que ha podido lograr con el tiempo.

Hoy es director de la escuela N° 88 de Las Violetas, ubicada en el departamento de Canelones. Darío, que vive en la escuela junto a su esposa, explica que tiene un vínculo particular con esta institución, porque él mismo fue alumno allí hace más de 30 años, también sus padres, tíos y abuelos.

Con esta nominación, Darío ya piensa en el año que viene, en lo que puede venir y las puertas que se les pueden abrir a sus alumnos. «Está buenísimo también por todo lo que esto va a redituar en los chiquilines y en la escuela porque vamos a tener la posibilidad de tender redes con diferentes instituciones y maestros de todo el mundo con los que podemos llevar adelante proyectos en conjunto. Tenemos la tecnología a nuestra disposición», adelanta.

Cuando tiene que hablar sobre su infancia no puede contener las lágrimas. El maestro que hoy recibe el reconocimiento de ser elegido entre los mejores 50 del mundo, cuenta que creció en un rancho de techo de paja, de piso de portland lustrado con tres habitaciones chiquitas. «Me emociono un poco», confiesa. Su familia se dedicó siempre a las tareas del campo, pero él soñaba con poder escapar a esa realidad que supo desde un primer momento que no era lo que quería para su vida.

Y así emprendió su propio camino que tuvo muchas dificultades, como los escritos de historia en el liceo que le costaban un montón cuando todavía era un adolescente o la falta de dinero para pagarse los boletos y poder ir a hacer las prácticas a las escuelas. «Con mil sacrificios hice la carrera, no fue fácil», recuerda. Pero con ímpetu supo ponerle el cuerpo, algunas pudo sortearlas, otras no y su camino tuvo que desviarse, pero llegó.

Hoy trabaja para darle a los niños oportunidades que les permitan tomar sus propias decisiones sin importar su contexto. Y todo lo que ha logrado con ellos lo llevó hoy a estar en este lugar.

Si Darío gana el premio al que ha sido postulado recibirá un millón de dólares. «Asusta», comenta respecto a la cifra. No tiene duda de que si se convierte en el vencedor volcará ese dinero en la educación de los niños uruguayos, aunque por ahora prefiere reservar los detalles.

Fuente: ecos.la

2019-01-09T13:31:56-03:00enero 8, 2019|Categorías: Uruguayos Destacados|Etiquetas: , |