Uruguay tiene rap para rato

Tres novedades discográficas confirman que el rap uruguayo alcanzó uno de sus momentos más memorables y que consolida una escena local de gran nivel.

Listo, ya se consolidó. Cuando año tras año salen discos que mantienen un nivel de calidad alta y estable, cada artista o grupo genera una identidad propia, capta a un público fiel y alcanza una masa crítica de seguidores y de acontecimientos, hay una escena. Y eso pasó con el rap uruguayo que, en el primer semestre de 2018, mostró lo que ya venía exhibiendo en los últimos tiempos. Ya hay un movimiento local dentro de este género, y está en su mejor cumbre.

Su público es mayoritariamente joven, e incluso adolescente. Los artistas también. Hay una conjunción de nombres que ya tienen un trayecto más extenso en el ambiente con otros que vienen subiendo, y todo el hip hop va ganando un espacio que también conquista en otros puntos del continente, y que ya tiene desde hace años en la cultura anglosajona. Son locales pero también miran para afuera, se repiten los sonidos que son tendencia, pero las temáticas y los guiños también pueden ser criollos.

Es más común ver batallas callejeras de rap en plazas de Montevideo y del interior. Tocan con asiduidad. Pero de nuevo, sobre todo, producen discos que vale la pena escuchar una y otra vez; mezclan fiesta, efervescencia, crónica cotidiana y una visión propia al plantarse firme contra el mundo.

En las últimas semanas salieron dos discos y un EP (un formato más breve) lo que atestiguan. Cada uno con su estilo y su perfil, pero todos dentro de esa máquina que anda cada vez más rápido y funciona mejor.

Y, a juzgar por lo que otros artistas están cocinando, tiene combustible para rato.

Aguafiestas – Arquero
Diego Arquero nació en Sevilla, pero se crió entre la ciudad española y Montevideo, la tierra de su padre y donde vive la mayor parte de su familia. La mezcla le dio una cruza de influencias musicales y un acento particular que lo distingue de otras voces del rap uruguayo. Si bien ya contaba con un par de EPs y su trabajo con el grupo Los nietos de Iván, su participación con el colectivo Los Buenos Modales le puso el reflector encima y con su disco debut, Aguafiestas, cumplió con creces.

Son trece canciones y por lo menos la mitad son hits memorables para escuchar una y mil veces, y la otra completan un álbum inolvidable que combina letras divertidas, mordaces y con ganas de fiesta, donde el vino, la cerveza y el Alplacin (el nombre comercial de un ansiolítico) tienen menciones constantes, pero también con momentos de introspección. Chill, uno de los temas más pegadizos del disco (con el maravilloso estribillo:

“Tengo todo lo que ahora preciso/vinito y guiso/sonido a Gibson”) es el punto medio, pero las canciones festivas se adhieren al cerebro, como pasa con la noventosa Clonazefunk, Yipi, Zohan o Juro palabra, que con una base electrónica bolichera intercala las rimas de Arquero con las de Hache Souza, otro integrante de Los Buenos Modales que también es parte de este ejercito rapero que cada día avanza más.

Reflejo – Eli Almic
La voz femenina más destacada dentro del creciente grupo de mujeres que rapean en Uruguay estreno un EP (Extended Play, un disco que no llega ser un álbum de larga duración) en el que continúa lo mostrado en su disco Hace que exista, publicado junto a DJ RC, y también en la canción/himno feminista Brujas, grabada en el mismo período que esta nueva tanda de composiciones.

En este caso se trata de cinco canciones, en español y en inglés, que la rapera compuso y grabó durante un viaje por Estados Unidos. Seattle, Nueva York, Los Ángeles y Nuevo México fueron algunos de los lugares visitados y que estánevocados en estos temas, en los que colaboró con productores locales.

Un viaje presentado en un puñado de canciones que combinan carretera con soul, una presencia constante en la música de Eli Almic, que ha convertido en una de sus señas de identidad la rima con el canto “tradicional”.

Murgang – AFC

Los maragatos volvieron con un disco encendido, agresivo y peleador, que deja claro desde el primer tema que estos son los raperos más rockeros de la escena local (de hecho, participaron en el Montevideo Rock del año pasado). Las guitarras distorsionadas y la crudeza de ese género se amalgaman con los beats electrónicos y con el trap, patente en temas como Pony, uno de los puntos altos del disco.

También hay trap tradicional, del que en este momento suena mucho en todas partes y que es una de las bandas sonoras predilectas del público juvenil, en temas como K.R.K o Juana$, así como en Abc (otro destaque del disco), en el que colaboran con los integrantes del grupo de raperos MAC team, de una camada más joven que los AFC, y parte de las colaboraciones de este disco, donde también participan Luciano Supervielle y David Stabilito de Santé les Amis. Solo les faltó acceder a Natalia Oreiro, a quien persiguieron durante un año sin éxito, según le contaron los integrantes de la banda al portal Piiila.

El disco es una fiesta sonora constante de una hora, repleta de sudor, gente bailando y con dos tipos sobre el escenario atacando constantemente y haciendo mover el cuerpo con un cóctel de rap, rock, electrónica y trap.

Fuente: El Observador

2018-06-22T16:17:13+00:00junio 22, 2018|Categorías: Cultura|Etiquetas: , , |