Vilamajó como inspiración de una colección de muebles

Matteo Fogale regresó a Uruguay para crear piezas basadas en la obra del reconocido arquitecto

Cuando en 2009 Matteo Fogale (33) decidió abandonar Italia para irse a vivir a Londres, todos sus colegas diseñadores le dijeron que no era una buena idea. Pero Fogale –nacido en Uruguay, radicado en Italia desde los 17, con las artes plásticas en los genes, egresado de la carrera de diseño de la Universidad de Venecia– tenía las valijas prontas. Su objetivo principal era ser parte del estudio inglés Barber & Osgerby. Lo logró y lo hizo en un momento en que la industria vivía tiempos revueltos por la crisis en ese país. La tormenta se calmó y al tiempo llegó el proyecto más vibrante y notorio en el que Fogale trabajó a lo largo de su carrera. Barber & Osgerby había sido elegida para diseñar la antorcha olímpica de Londres 2012. Fogale fue parte del equipo de diseño, y el encargado de llevarla a la Feria de Milán donde fue exhibida por primera vez.

El diseñador decidió luego empezar a tener sus proyectos personales. Muchos de ellos nacieron gracias a colaboraciones. Primero junto a Joscha Brose y después junto a Laetitia de Allegri. Sus diseños han sido premiados y se exhiben, año tras año, en espacios destacados como la Feria de Muebles de Milán y el Festival de Diseño de Londres. Su último proyecto creativo lo regresó a Uruguay, donde realiza desde principios de octubre una residencia en la Casa Museo Vilamajó tras haber sido seleccionado por el British Council.

“Primero pensé en enfocarme en la faceta del (Julio) Vilamajó diseñador de muebles y productos, y así generar un proyecto que tomara como insumo los dibujos y los diseños del arquitecto para crear una colección de muebles inspirados en su trabajo o en lo que lo inspiró a él”, contó Fogale. Como meses antes, en el marco de la feria londinense Desingjunction, había conocido a los integrantes de los estudios de diseño uruguayos que habían viajado por segunda vez a mostrar su trabajo, decidió incorporarlos y dar vida a un proyecto más amplio.

Vilamajó también tenía una manera de trabajar desde la colaboración. Lo hizo mucho con el escultor Antonio Pena, también cuando trabajó en Nueva York junto a Oscar Niemeyer, Le Corbusier, entre otros. Eso me disparó la idea. Y se generó este workshop creativo con el objetivo de diseñar piezas de mobiliario”, explicó Fogale.

Después de recorrer buena parte del suculento archivo Vilamajó que hay en el Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura, el diseñador uruguayo radicado en Londres quedó fascinado con los dibujos y bocetos del carpintero que le hacía los muebles al arquitecto. “Eso para mí es una pequeña reliquia. Entonces seleccioné los siete que me resultaban más interesantes. No son dibujos de muebles finalizados, son bocetos, trazos, que no sabemos bien qué son pero que tienen formas muy atractivas y funcionan como inspiración para los distintos estudios”, dijo.

De esta manera los estudios Claro, Diario, Menini-Nicola, Muar, Sámago y los diseñadores Carolina Palombo Píriz y Claudio Sibille crearán cada uno, junto a Fogale, una pieza de mobiliario que nazca de la serie de workshops que se realizan durante esta semana en la casa que concibió el arquitecto para su familia en 1930, ubicada al lado del puente Sarmiento en el Parque Rodó. Una vez que las siete piezas estén producidas el plan es que se realice una muestra en el Museo Vilamajó y que la exposición después viaje a la semana del diseño de Londres.

“Había perdido mucho contacto con Uruguay y no sabía lo que estaba pasando en materia de diseño, así que mi primera pregunta cuando conocí a los diseñadores fue preguntarles dónde producen. La respuesta fue, para mi alegría, que la mayoría de los trabajos los hacen acá. Por lo tanto quiero que las piezas que salgan de este proyecto se produzcan acá con artesanos locales”, explicó Fogale.

La fascinación y el entusiasmo del diseñador por este proyecto se entiende cuando Fogale explica su idea de diseño: “Considero mucho la parte artística; para mí un mueble no es solo un elemento funcional, sino que tiene que tener un alma y una expresión”. Si hay algo que se entiende al ingresar a la casa de Vilamajó –con sus muebles, sus dibujos, sus espacios– es la esencia de uno de los creadores más brillantes que dio el país.

Fuente: El Observador

2017-10-26T17:04:08+00:00 octubre 26, 2017|Categorías: Cultura|Etiquetas: |