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A 9 años de la consagración: Copa América Argentina 2011, la locura por las entradas y la final perfecta

El futbolista Álvaro González y el exdirigente Fernando Sobral repasan momentos del último título continental logrado por los celestes

La locura por ver la final de la Copa América 2011 superó todas las expectativas. La venta de entradas para el partido entre las selecciones de Uruguay y Paraguay fue el tema que quitó horas de sueño a los dirigentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol y acaparó los titulares de los medios de prensa de aquellos días previos al domingo 24 de julio.

Un año después de la euforia generada en el país por el cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica, los celestes estaban a 90 minutos de ganar la decimoquinta Copa América, en el estadio Monumental de Buenos Aires. Ahí nada más, a un paso, y nadie se lo quería perder.

Este viernes se cumplen nueve años de aquel título que logró la selección de Óscar Washington Tabárez, el último que conquistó la selección a nivel continental, y que la consolidó como la más ganadora de América.

Fernando Sobral, neutral de la AUF en aquel tiempo, fue uno de los que durmió poco aquel día.

“Viajamos esa misma mañana a Buenos Aires -recordó a Referí-. Habíamos estado hasta la medianoche anterior en la Asociación con una locura de demanda de entradas que nos sobrepasó por todos lados. Cuando hicimos el corte final cerca de las 11 de la noche estábamos excedidos en más de 200 en las entradas que se habían vendido y conseguimos, merced a las gestiones del tesorero de la AUF, que nos facilitaran esas entradas a la mañana siguiente. Viajamos a Buenos Aires y fuimos derecho a Ticketeck a buscarlas en taxi para poder tenerlas”.

Ese fin de semana pasaron 8.000 pasajeros por la terminal de Tres Cruces, un pico histórico, informó El Observador ese día.

La invasión uruguaya a la capital argentina resultó multitudinaria. El partido comenzó a la hora 16, y 90 minutos más tarde, el país entero festejaba el 3-0 con un gol de Luis Suárez y dos de Diego Forlán. Hasta eso fue perfecto: Forlán, mejor jugador de la Copa del Mundo anterior, no había podido marcar goles hasta ese momento en Argentina. La Copa América retornaba a Uruguay después de 16 años, tras dejar por el camino en las series de playoffs al local Argentina, a Perú y a Paraguay.

“Durante el partido con Paraguay, salvo el presidente Sebastián Bauzá, a los otros neutrales y Eduardo Belza (gerente deportivo de la AUF), nos mandaron a un sector, lo que sería la platea Olímpica del Centenario, por lo cual tuvimos que cruzar todo el Monumental por afuera -recordó Sobral-. Vimos el primer tiempo ahí y como era favorable y se percibía que iba a ser una tarde redonda (Uruguay ganaba 2-0), entonces para el segundo tiempo salimos y lo vimos desde dentro de la cancha. Algo que no está del todo bien, pero ahí arrinconaditos dentro de la cancha pudimos ver el segundo tiempo, si no se nos iba hacer muy difícil estar en el festejo, que ya se veía venir después de la contundencia de la primera parte”.

Aquella superioridad generó en el vestuario una situación muy particular, que quedó en el anecdotario: los futbolistas recibieron el rezongo más importante al que los jugadores de Uruguay habían quedado expuestos en todo el proceso de Tabárez, debido a que estaban distendidos y el entrenador no podía permitir que por descuidos en el segundo tiempo le dieran vuelta el resultado .

Para el exdirigente, aquel título “fue la consolidación, lo que le puso la frutilla a la actuación en el Mundial. La otra Copa América que tuve la suerte de ver fue la de 1995 en Montevideo, una definición muy pareja, por penales, y con buena onda, porque remontamos un resultado contra Brasil más a coraje que a buen juego, todo lo contrario a la de 2011. Mas allá de que son válidas y nos enorgullecen las dos, la final de 2011 fue un partido en el que desde el minuto uno al 90 fue sensiblemente superior Uruguay a Paraguay”.

Álvaro González disputó cinco de los seis encuentros de la selección en el torneo y tuvo una revancha personal, después de haber quedado afuera del plantel que disputó el Mundial de Sudáfrica.

“Me acuerdo del partido final, de los festejos después que le ganamos a Argentina porque sentimos que no nos paraba nadie después de eso. El Monumental en la final, lleno de uruguayos. También la emoción del himno Uruguay en Santa Fe cantado por el Zurdo Bessio”, dijo el Tata a modo de brochazos sobre los 20 días de competencia.

El actual volante de Defensor Sporting recordó que después de volver al grupo seleccionado, se puso en la cabeza ganarse un lugar en el equipo-

“Se dio en el segundo partido y después de la lesión de Edi (Cavani), el Maestro tuvo que buscar una variante, empezamos a jugar 4-4-2 y no salí más”.

El encuentro contra Argentina en cuartos de final fue clave: “Por cómo se dio, era contra el local, los dos teníamos la misma cantidad de copas. Además, jugamos casi todo el partido con 10 (a los 38 minutos resultó expulsado Diego Pérez) y se hizo difícil, condimentos que lo hicieron importante”.

Sobre la final contra los guaraníes, explicó: “No fue un partido peleado porque lo pasamos por arriba, no porque Paraguay no mereciera estar ahí, pero salimos decididos y convencidos de llevarnos el partido. Además, ellos habían jugado muchos alargues y nosotros estábamos muy bien y sabíamos lo que teníamos que hacer dentro de la cancha. Fue el convencimiento lo que nos llevó a ganar”, subrayó.

La delegación retornó a Montevideo el mismo 24 de julio. Así lo recordó Sobral: “El regreso fue muy lindo, vinimos derecho de Núñez en un avión de Pluna y pasamos por el Estadio, que estaba lleno de gente. Fue impresionante el recibimiento de la gente. Fue la frutilla a un hermoso Mundial que también tuvimos la suerte de vivir y del que ya pasaron 10 años”.

Un momento de festejo que para los dirigentes en Uruguay suele ser efímero. “Como decía el contador (José Pedro) Damiani -repasó Sobral-, hay que disfrutar mucho en ese instante porque al otro día, aparte de todos los problemas que no terminan, hay que pagar los premios”.

Pero el premio mayor, la decimoquinta Copa América, estaba en las vitrinas de la AUF. Las pocas horas de sueño y la locura por conseguir las entradas había quedado para el anecdotario.

El plantel campeón

Fernando Muslera (6 partidos), Diego Lugano (6), Luis Suárez (6), Diego Forlán (6), Maximiliano Pereira (6), Egidio Arévalo Rios (6), Sebastián Eguren (5), Álvaro Pereira (5), Diego Pérez (5), Álvaro González (5), Martín Cáceres (5), Sebastián Coates (4), Nicolás Lodeiro (3), Edinson Cavani (3), Walter Gargano (2), Mauricio Victorino (2), Cristian Rodríguez (2), Abel Hernández (2), Diego Godín (1), Sebastián Abreu (1), Andrés Scotti (1), Juan Castillo (0) y Martín Silva (0). DT: Óscar Tabárez.

Premios

  • Luis Suárez fue elegido el mejor jugador de la Copa.
  • Sebastián Coates fue el mejor jugador joven del torneo.
  • La selección uruguaya ganó el premio Fair Play.
  • En la selección ideal estuvieron los uruguayos Maximiliano Pereira, Diego Lugano, Álvaro Pereira, Diego Pérez, Diego Forlán y Luis Suárez.

 

Fuente: El Observador

2020-07-24T16:43:59-03:00julio 24, 2020|Categorías: Deportes, Uruguayos Destacados|Etiquetas: , |