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Estadounidenses con muy buena percepción sobre carnes uruguayas producidas «a pasto»

«Si fuera una vaca, me gustaría vivir y pastar en Uruguay», expresó un estadounidense, consultado en el marco de un estudio realizado por el Instituto Nacional de Carnes

Los consumidores estadounidenses entienden que el proceso de cría y engorde a pasto es bueno para los vacunos, que es más natural y, por lo tanto, que es mejor para quien consume la carne que se produce de ese modo. En ese marco, además, cuando esos clientes se enteran que la carne es uruguaya, «tienen una reacción muy positiva», según se desprende de un estudio desarrollado por el Instituto Nacional de Carnes (INAC) en ese país, uno de los mercados que destacan en el portafolio de destinos de las carnes exportadas por Uruguay.

«Si fuera una vaca, me gustaría vivir y pastar en Uruguay», expresó un estadounidense, consultado para dicho estudio.

De ese informe se desprendió, por ejemplo, que los consumidores privilegian lo auténtico, la producción en predios familiares y de forma no industrial, es decir, a cielo abierto y con animales alimentados 100% a pasto.

En 2018 el INAC elaboró un estudio sobre consumidores a nivel nacional en Estados Unidos, enfocado al segmento de carne de animales alimentados con pasto.

Del análisis se relevaron los hábitos y preferencias de compra, los atributos valorados por los consumidores a la hora de ir a comprar «carne de pasto», la relevancia de la carne importada y el grado de conocimiento de la carne de Uruguay y se dedujo que la percepción sobre la producción de carnes en Uruguay es «muy buena».

Uruguay en la Annual Meat Conference

Para seguir incentivando el consumo en ese nicho, Uruguay concurrió –por tercera vez, pero por segunda con un stand propio– a la conferencia Annual Meat Conference (AMC), la actividad más relevante de Estados Unidos para las carnes y el segmento de supermercados y tiendas minoristas. En esta ocasión, la actividad se desarrolló del 2 al 4 de marzo, en Nashville.
Lautaro Pérez, gerente de marketing del INAC, comentó a El Observador que ese evento «es la crema de la crema» del sector de supermercados y tiendas minoristas vinculados a la carnes, por lo que «el objetivo fue marcar la presencia uruguaya».

En ese sentido, el instituto presentó un stand donde solamente se cocinó carne nacional, de animales criados y terminados a pasto, un nicho de mercado al que Uruguay apunta desde hace muchos años, indicó.
Estados Unidos es uno de los cinco países claves para la exportación de carnes uruguayas ¬–los otros son China, Alemania, Japón y Brasil–. En 2019 se exportaron carnes a Estados Unidos por US$ 252 millones –ese mercado representó el 13,7% de las exportaciones de carne bovina–. Y de ese total, US$ 204 millones correspondió a carne congelada y enfriada (el resto fue carne procesada).

«El segmento de carne a pasto viene creciendo a tasas muy altas. Allí la oferta es reducida, porque la posibilidad estadounidense de producir carne a pasto con certificación orgánica es muy difícil tenerla, además de que es costosa», indicó.

Es por eso que, en ese país, el ganado se termina en feedlots (en engordes que van de 160 a 180 días), algo que no le cae en simpatía a sus consumidores, complementó.

Las vedettes en las góndolas estadounidenses son la carne con certificación orgánica y a pasto. Buena parte de la carne orgánica y la de pasto que se importa se vende como carne picada en los supermercados. En los supermercados, los consumidores pagan precios sensiblemente más altos que por la carne regular, destacó.

Los envíos de carne a pasto «no son son nuevos para el INAC», pero esa tendencia creció en los últimos cinco años y la razón fue, principalmente, la preferencia del consumidor, añadió.

«El perfil de este consumidor de este producto es típicamente un millenial que se preocupa mucho por la salud y el bienestar animal. Eso lo atan a que el animal haya sido criado sin antibióticos ni hormonas. Entonces si el proceso de producción es bueno para el animal, sostienen que va a ser bueno para su salud», comentó.

En 2019 la comercialización de carne vacuna orgánica y a pasto creció 14,8% y es por eso que el INAC afirma que es un nicho de elevado crecimiento, por lo que significa una enorme oportunidad para Uruguay.

Comercio entre Estados Unidos y Uruguay

Por fuera de la cuota de 20.000 toneladas peso embarque que tiene Uruguay en Estados Unidos –la cual representó el 60% del valor exportado de carne congelada y enfriada– el arancel que se aplica es de 26,4%. Es decir, una vez agotado el cupo asignado, por cada kilogramo extra que se envía el precio que paga el importador es el mismo, pero el exportador recibe 26,4% menos.

Buena parte de la exportación de la carne que va dentro de la cuota al mercado estadounidense son productos de alto valor y diferenciados, como carne orgánica, carne sin hormonas ni antibióticos –conocida como Never Ever–, carne Kosher y carne de animales terminados 100% a pasto.

Para Uruguay el principal destino de la carne diferenciada por estos procesos productivos es el mercado minorista y las tiendas más especializadas de supermercados.

Un escalón por debajo de la carne con certificación orgánica se encuentra la carne de animales sin hormonas, sin antibióticos promotores de crecimiento, criados y engorados a pasto y a cielo abierto.

En 2019 las ventas totales de carne vacuna en supermercados totalizaron US$ 26 billones. El segmento de animales criados y terminados a pasto y el de carne con certificación orgánica, alcanzó ventas de US$ 995 millones, es decir, el 3,8% de las ventas de carne vacuna.

Fuente: El Observador

2020-03-20T15:54:25-03:00marzo 20, 2020|Categorías: Economía|Etiquetas: |