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La Bodega Garzón ya es una realidad en Uruguay

La bodega Garzón es un ambicioso proyecto perteneciente al empresario argentino Alejandro Bulgheroni que también incluye un moderno restaurante para 120 comensales, diversas actividades enoturísticas, un exclusivo club de vinos y tiene en estudio la construcción de un hotel. Demandó una inversión del entorno de los USD 85 millones. Se trata de uno de los establecimientos vitivinícolas más grandes del mundo, socio de la marca Uruguay Natural, con cuyos vinos y aceites de oliva Colinas de Garzón, ha participado en degustaciones, ferias y eventos realizados junto a Uruguay XXI.

Por Ramiro Benedetti

Siento que estaríamos faltando a la verdad si dijéramos “ni el mismísimo Alejandro Bulgheroni imaginaba, hace menos de diez años, las dimensiones que ha tomado hoy el emprendimiento que nuclea a Bodega Garzón”. Porque seguramente, al menos en lo más recóndito de su mente, había un lugar que auguraba las dimensiones y, fundamentalmente, las magnitudes que alcanzó el proyecto.

Lo realmente importante, al fin y al cabo, es que aquel anhelo que se le presentó a la familia Bulgheroni hacia mediados de la década de 2000, hoy se ha convertido en una realidad. Realidad que se ha encargado de revolucionar el mercado uruguayo, con datos que sorprenden a propios y extraños, porque estamos hablando de una bodega que ocupa 19.050 m2, con 220 hectáreas plantadas, que tiene capacidad productiva para más de dos millones de litros y que genera 1.200 puestos de trabajo de forma directa, y otros tantos indirectos.

El punto de partida

El vino nunca ha sido la principal fuente de ingresos de la familia. De hecho, el mismo propietario no duda en reconocer su origen en la industria petrolera. “Ése ha sido siempre mi negocio principal, a pesar de que desde el año 1965 también me dedico al sector agroindustrial”, declaró en conferencia de prensa. Recién en 1999 el empresario y su familia arribaron a Uruguay.

La compra de los terrenos que hoy ocupa Garzón se produjo entre los años 2006 y 2007, en una zona que, según Bulgheroni, parecía muy interesante. De hecho, comentó que “todos los consejos que recibí me indicaban que tenía que ingresar en el negocio del vino por la calidad de las viñas que podía obtener en la zona”.

Ante la duda, narró que consultó a Carlos Pulenta, referente de vitivinicultura en Argentina. “Le conté lo que me pasaba y me dijo que lo mejor que podía hacer era conocer a Alberto Antonini (actual enólogo consultor de la bodega); lo que él te diga y lo que él haga va a estar bien”, narró.

De esa forma, el prestigioso enólogo italiano, nombrado como el quinto enólogo más influyente del mundo por la revista The Drink Business, arribó a nuestro país en 2007. Para ese entonces, ya se disponían de estudios de suelo, fluviales, de vientos y de temperaturas.

Al poco tiempo, y a pesar de muchas incertidumbres que aún se tenían, Antonini le confesó a Bulgheroni que creía que se podían hacer buenos vinos, y eso fue clave para el empresario argentino.

La idea del enólogo era realizar un desarrollo pausado -plantar unas pocas hectáreas, ver cómo resultaban las uvas, analizar el vino y recién ahí comenzar a plantar mayores cantidades-, lo cual llevaría, lógicamente, mucho tiempo. Bulgheroni le confesó a su asesor que él no disponía de todo ese tiempo porque para esa época ya tenía más de 60 años.

El acuerdo había sido, para ese entonces, que si Antonini garantizaba que se podían realizar buenos vinos, el empresario argentino tomaría los riesgos, “pues eso había hecho toda mi vida”.

De esa forma comenzó el desarrollo, con plantaciones que fueron creciendo paulatinamente con el paso del tiempo. No obstante, para comenzar la construcción de la bodega se esperó a tener resultados concretos sobre los vinos, y ello sucedió en 2010, año de elaboración de los primeros vinos de la bodega. Para ese entonces, ambos estaban convencidos del potencial, por lo que a mediados de ese año las obras ya estaban en marcha.

Hoy, “tras seis años de arduo trabajo, con un buen diseño (a cargo del estudio arquitectónico Bórmida y Yanzón, de Mendoza, Argentina), la última tecnología y muchas herramientas al servicio del manejo de los vinos, estamos muy contentos de recibirlos, poder mostrarles la bodega y, especialmente, que puedan probar nuestros vinos”, concluyó el Ing. Bulgheroni.

“El padre de esta criatura”

Aún en la conferencia de prensa que precedió a la inauguración, Alberto Antonini destacó dos aspectos importantes a la hora de su decisión de trabajar con Garzón: por un lado, el “enorme compromiso y pasión de Alejandro y su familia de hacer el proyecto” y, por el otro, el vínculo que tuvo con el lugar. “He estado haciendo vinos por más de 35 años, por lo que la relación que se genera con el lugar de trabajo es muy importante”, afirmó.

De igual manera, se encargó de alabar las bondades de la zona, principalmente de la calidad del suelo y de la influencia directa (a tan sólo 18 kilómetros) del océano Atlántico, lo que los diferencia de la gran mayoría de los vinos producidos en Uruguay.

Celebró también la biodiversidad del lugar, que permite realizar vinos y experimentos muy buenos, al diferenciarse mucho una parcela de la otra, pero que también representa una gran dificultad a la hora del manejo de los viñedos y la elaboración de los vinos. Por ello, no escatimó elogios para Eduardo Félix y Germán Bruzzone, encargados del viñedo y de la elaboración de los vinos, respectivamente.

Si bien destacó que el proyecto vitivinícola aún se encuentra en una etapa inicial, se refirió a la idea de realizar vinos “lo más puros y auténticos que sea posible”. En esta misma línea, subrayó la excepcional calidad de la vendimia correspondiente al año 2015, así como también la del presente año. De hecho, durante la conferencia de prensa, muchos de los presentes pudieron degustar del Albariño 2016 y del Tannat 2015, ambos en proceso de elaboración.

La ceremonia oficial

Como era de esperarse, la convocatoria del evento fue alta, incluso a pesar del inhóspito estado del tiempo. Con una concurrencia que estuvo en el entorno de las 250 personas, se pueden destacar la presencia del intendente de Maldonado, Ing. Enrique Antía, del presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Enól. José Ma. Lez, así como reconocidos políticos, empresarios, prensa especializada de varios rincones del mundo, medios de comunicación y amigos de la familia.

En el discurso inaugural, de espaldas a un enorme ventanal que daba lugar a una privilegiada vista de los viñedos, Bulgheroni aprovechó para contar brevemente la historia del proyecto familiar, así como para agradecer, ya muy emocionado, a todas las personas que lo han apoyado durante todo el proceso; “primero a Dios, que me permitió y dio las fuerzas para poder concretar esto; a mi familia, que me acompañó en todo momento; a Carlos Pulenta; a Alberto Antonini que, junto a sus dos pilares, Eduardo Félix y Germán Bruzzone han realizado todo el trabajo de viñedos y estos vinos que ustedes pueden degustar y admirar hoy; y también a todos los funcionarios de la compañía, todos los que han trabajado en este proyecto, porque aquí hay más de dos millones de horas/hombre de trabajo”, subrayó.

Además, enfatizó su agradecimiento con “todas las administraciones que han pasado en Uruguay y el apoyo que hemos recibido desde que comenzamos, en 1999, por parte de cada uno de ellos”. Destacó que “eso es lo que hace a un país elegible para la inversión: el poder ser coherente en el largo plazo, eso es muy importante y nunca lo tienen que dejar”, concluyó.

Por su parte, hizo uso de la palabra el intendente fernandino, Enrique Antía, quien afirmó que “si hay algo que destacar de empresarios como Alejandro, es que no sólo usan sus manos y su cabeza, sino que también, y ustedes lo han podido ver, es que usan el corazón”.

En la misma línea, celebró la presencia de Garzón, dado que “ha generado y seguirá generando muchas oportunidades, porque se han creado más de mil puestos de trabajo y, además, hoy hay varios emprendimientos que lo acompañan, y que surgieron a partir de lo que se realizó acá”.

También, y para finalizar, aclaró que uno de los principales beneficios de la empresa para el departamento es que se trata de un proyecto para todo el año. En ese sentido, afirmó que “el reclamo permanente del departamento es que no podíamos vivir únicamente del sol y de la playa, y aquí está la prueba de ello”. Además, con proyectos de esta naturaleza “se está vendiendo el país, al departamento, a Maldonado y a Punta del Este, nos pone en el mundo y en el camino del progreso”, sentenció el mandatario.

Disfrute total

Acto seguido a los discursos, los invitados pudieron seguir disfrutando de la recepción, donde se destacó una variada oferta gastronómica bajo la dirección del reconocido chef francés Bruno Gillot. El maridaje estuvo compuesto, lógicamente, por prácticamente toda la línea de vinos de la bodega, donde se destacó un espumoso Brut Nature rosado, una partida limitada y etiquetada especialmente para el evento.

A partir de ese momento, se anunció que estaban disponibles los tours por la bodega. Allí, los invitados pudieron recorrer tanto la planta de elaboración del vino, visitar la cava, así como también conocer el exclusivo club de vinos.

La arquitectura

Como ya dijimos, el proyecto pertenece al estudio mendocino Bórmida y Yanzón, responsable del diseño de gran cantidad de bodegas, hoteles, posadas y otros establecimiento referentes al vino en su país.

Emplazada en una suerte de balcón natural desde donde se pueden apreciar la enorme extensión de viñedos, la bodega cuenta con tres naves de fermentación para distintas gamas de vinos semienterradas dentro de las hondonadas naturales del terreno. Éstas se integran al paisaje mediante techos con vegetación, evitando interferirlo con la parte industrial de la planta y priorizando los ámbitos sociales del establecimiento: restaurante, bar, club de vinos.

Esta arquitectura de terrazas aprovecha las pendientes naturales del terreno para permitir el flujo del vino por gravedad, evitando así el bombeo (esto mejora la calidad del producto final).

Además, la bodega presenta un diseño enfocado a la eficiencia energética, reduciendo el consumo de energía eléctrica, buscando la reutilización del agua y apuntando a la generación in situ de energía eólica que podría alcanzar hasta el 40% de su demanda total.

Fuente:

2017-02-20T02:58:47-03:00marzo 14, 2016|Categorías: Economía, Sociedad, Turismo|Etiquetas: , |