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La ingeniera uruguaya que utiliza la tecnología para generar impacto social desde Israel

Gal Brenner vive desde 2016 en Tel Aviv, donde ha trabajado en diferentes proyectos que buscan mejorar la salud de las personas a través de la tecnología.

Gal Brenner supo desde temprana edad que quería generar impacto social. Su padre, Pablo Brenner, reconocido emprendedor y referente tecnológico, le aconsejó que estudiara Ingeniería en Sistemas, porque así tendría “todas las herramientas que quisiera”. Estudió en la Universidad ORT, fue pasante en robótica en Plan Ceibal y durante un intercambio en 2014 en Israel también realizó un curso en impacto social. Le asombró que a nadie le pareciera rara la temática, como ocurría en Uruguay.

Al graduarse de ORT en 2016 decidió, junto a su esposo, instalarse en Israel. Entre las motivaciones estaban la de crecer profesionalmente y “hacer algo en lo que se pueda usar la tecnología para cambiar el mundo”.

El primer mes se dedicó a entrar en contacto con startups. Así logró trabajo en una empresa de salud digital, Mobile ODT, que había desarrollado un equipo de colposcopía portátil que facilitaba que las mujeres accedieran a este análisis en lugares remotos y sin que tuviera que hacerlo un experto de manera presencial.

Se “enamoró” del mundo de la salud digital y decidió hacer un MBA sobre la temática para “encontrar la parte de negocio en relación a la salud y el bienestar”.

Luego se lanzó a la aventura de crear su propio proyecto orientado a las mujeres, Hela Health, y hoy trabaja como Technical Product Manager en Riskified, que ayuda a la industria de ecommerce al utilizar algoritmos de machine-learning para reconocer a los compradores legítimos y permitir que continúen la conversión.

¿Cómo fueron los comienzos en tu primer trabajo en Israel, en la startup de salud digital?

Entré como desarrolladora. Todo el tiempo preguntaba por qué hacemos esto, quién lo necesita, qué dicen los usuarios. Quería estar más presente en la solución, en entender las necesidades del cliente. Pasé a ser product manager. Se trataba de entender al paciente y trabajar con los desarrolladores.

Siempre digo que la principal característica de un product manager es pensar cuál es el problema. Cuando tenés la mejor tecnología y los mejores desarrolladores siempre vas a poder pensar la mejor solución, pero la pregunta es la mejor solución, el para qué.

Me gusta mucho trabajar en conjunto con los desarrolladores; siempre me gustó la parte de códigos. Me es fácil unir los lenguajes de negocios y tecnología.

¿Cuál ha sido una de tus mejores experiencias hasta el momento en materia laboral?

Una de las más lindas fue viajar a una parte remota de China con doctores de Estados Unidos y de China. En menos de dos semanas, se pudo hacer colposcopias a más de 4.000 mujeres que nunca habían sido vistas por un ginecólogo. Fue impresionante ver cómo con un aparato chico como un celular se pudo hacer registro electrónico y detectar posibles casos de cáncer.

¿Y cómo surgió luego tu propio proyecto Hela Health?

Mis amigas me preguntaban sobre términos ginecológicos y me di cuenta de que a las mujeres nos falta mucho conocimiento de nuestra propia salud.

Con una amiga de EEUU decidimos hacer una plataforma market place de productos para salud femenina en todas las fases de la vida, desde extractores de leche, a aplicaciones para hacer ejercicio pélvico o tecnología para la menopausia. La idea era ponerlos todos en un lugar solo. Agregamos clases con expertos.

Empezamos a pensarlo como beneficios para empresas en EEUU. Pero cuando llegó la pandemia, tuvimos más competencia, por lo que finalmente decidimos dejarlo abierto, como algo sin fines de lucro.

Aunque no haya salido como negocio, es importante que las mujeres puedan tener acceso a esa información.

¿Encontraste dificultades en materia de relacionamiento laboral?

El tema del idioma cambia mucho cómo interactuás. Me manejo mucho en inglés, pero también está el hebreo. En el contacto con los otros, siento que a veces es más formal de lo que sería en una empresa uruguaya. En tema de programación siempre sentí que en Uruguay tuve excelente formación.

¿Te costó adaptarte a nivel cultural o hacer amigos?

Lo bueno es que tenemos un grupo de amigos uruguayos bastante grande. Es como que estamos en una burbuja de uruguayos en Tel Aviv. Obviamente la cultura es diferente. En Israel todo es rápido, todo cambia, todo el tiempo hay mucha vida social, y mucha gente joven en todos lados.

¿Tenés pensado volver a vivir en Uruguay?

Nunca digo sí o no, porque es algo que hay que ver en cada momento. Mis padres vivieron 16 años afuera y yo nací en Israel. Es un círculo. Hay veces que necesitamos estar con la familia y otras crecer profesionalmente.

Con el trabajo remoto se abren muchas puertas. Por ahora estamos muy contentos y creciendo profesionalmente. Me encantaría llevar a Uruguay el tema de cómo generamos más impacto social con la tecnología.

¿Qué expectativas tenés?

Seguir creciendo. Hay muchas cosas que se pueden hacer.

 

Fuente: El Observador

2021-02-17T11:23:33-03:00febrero 17, 2021|Categorías: Innovación|Etiquetas: |