Mini Camper: contacto con la naturaleza en la medida justa

Malas experiencias al ir de camping llevaron a dos emprendedores a fabricar “carpas rodantes”

Hace más de cinco años, José Ignacio Blanco invitó a su novia, Noelia Naida, a ir de camping. Serían unas vacaciones distintas para ella ya que nunca había acampado. Blanco, apasionado de este tipo de vacaciones y con una familia “campista” de toda la vida, pensó que era “tremendo plan”, pero a su novia no le gustaba la idea. Finalmente la convenció. La experiencia fue un fracaso: se inundó la carpa y todo quedó flotando. Pero Blanco no desistió, y pidió una segunda oportunidad para acampar. “Fue peor porque nos agarró un temporal y estábamos literalmente los dos parados adentro de la carpa aguantándola y se nos rajó toda”, recordó Blanco.

Sin embargo, estas malas experiencia, tiempo después, resultaron el germen de su actual emprendimiento: Beway, un mini camper, una especie de carpa rodante rígida o mini casa rodante, que se lleva como remolque, que brinda la posibilidad de recorrer distintos lugares sin tener que armar y desarmar campamento; y fundamentalmente, sin estar expuestos a las inclemencias del tiempo.

Es que hace unos tres años cuando Naida y Blanco volvieron de su luna de miel, necesitaban un ingreso extra para saldar las deudas del viaje.

Cuando Naida y Blanco volvieron de su luna de miel, necesitaban un ingreso extra para saldar las deudas del viaje.

Blanco dio en internet con la imagen de un mini camper y recordó las dos nefastas experiencias de camping.
En principio, su esposa tuvo dudas de la posibilidad de construir uno pero él se tuvo fe. Se había formado en la escuela de oficios Talleres Don Bosco por lo que tenía firmes conocimientos de mecánica, electricidad y soldadura.

Además, Blanco se define como un autodidacta, de manera que si surgía algo que no pudiera resolver seguiría aprendiendo hasta solucionarlo.

Una vez terminado el primer mini camper –que sería como una carpa rodante del tamaño de un auto pero con dos ruedas y sin motor, con espacio para dormir y con una cocinita– la pareja decidió probarlo yéndose de vacaciones. “Vi que era fantástica, cómoda y que dormía como en mi cama”, comentó Naida.

La experiencia resultó bien distinta a las dos anteriores que habían vivido acampando.

De alguna manera estaban en contacto con la naturaleza, aunque de forma “medida”, indicaron con humor.

En ese momento empezó el proceso que desembocaría en Beway. “Cuando la vimos terminada nos dimos cuenta que esto no era para vender una y salir del paso”, recordó Naida.

Plan de negocio

Lejos de cubrir las deudas generadas en la luna de miel la pareja empezó a tener gastos más importantes tras decidir mejorar el diseño del mini camper.

Para ello Blanco se especializó en el trabajo en fibra de vidrio, material que hace que el producto no sufra deterioro con el paso del tiempo.

A su vez invirtieron tiempo y dinero en los moldes, en importar materiales y en la patente del producto. Y hace menos de un año comenzaron su comercialización. Desde entonces Blanco se dedica en forma exclusiva a Beway y Naida oscila entre su emprendimiento y otro trabajo.

Asimismo, instalaron su taller y una oficina en un local familiar ubicado en Nuevo París, Montevideo, aunque la principal vía de comercialización es a través internet (Facebook e Instagram, Beway Mini Camper Uruguay).

En promedio fabrican un mini camper al mes y en sus planes está presentarse a los fondos de innovación que otorga la Agencia Nacional de Investigación e Innovación para poder acceder a un capital que les permita ampliar la producción.

“Hoy es artesanal y respondemos con tiempos artesanales. Con capital podríamos ampliarnos, contratar gente”, comentó Noelia Naida.

Temporada al aire libre

Desde el arranque del emprendimiento han tenido “buen feedback” y perciben interés en el producto. Para sus creadores en comparación con una casa rodante la gran ventaja del mini camper es que es más liviano, lo que posibilita la realización de viajes más largos.

“Recién ahora empieza a haber una tendencia a estar más en contacto con la naturaleza, a viajar, a estar más descontracturado”, dijo Naida.
A su vez apuntan que es más económico que un motorhome.

Hasta el momento desarrollaron dos modelos. Uno básico, sin equipamiento agregado, y el modelo full, al que le han incorporado, entre otras cosas, heladera, batería, colchón y convertidores de voltaje.

8.000
dólares es el precio a partir del cual se puede acceder a una mini camper Beway.

330
kilos es lo que pesa la estructura que debe ser remolcada por un automóvil.

10
son las unidades que llevan vendidas desde que empezaron en febrero.

Atrapadores de sueños en Brasil

Ambos modelos están ornamentados con dos plumitas, una en cada lateral. Están inspiradas en el logo de Beway que es un atrapasueños y en el slogan de la marca: “Tu cazadora de sueños”. Hace unas semanas estuvieron en la primera edición de Feria Muy, de Marca País Uruguay Natural, de la que son socios. La próxima semana, su mini camper modelo full será exhibido en la Expo Motorhome que tendrá lugar en Novo Hamburgo, Brasil.

Fuente: El Observador

2017-11-16T16:13:18+00:00 noviembre 16, 2017|Categorías: Turismo|Etiquetas: |