fbpx

La ficción uruguaya «Los tiburones» se estrenará en Sundance

La película de Lucía Garibaldi estará en el festival más importante del cine independiente.

Hay un mundo a punto de estallar en medio del frío de Utah: el jueves comienza una nueva edición del festival creado por Robert Redford –en 1978–, en el que se estrenaron films de culto como Perros de la calle(Quentin Tarantino, 1992), American Psycho (Mary Harron, 2000), Simplemente sangre (debut de los hermanos Coen en 1984) o Pequeña Miss Sunshine (Valerie Faris, 2006).

Con un total de 112 títulos que se proyectarán a lo largo de diez días, esta nueva edición contará con el estreno de Los tiburones, el debut de la uruguaya Lucía Garibaldi (1986), que competirá en la sección World Cinema Dramatic, dedicada a cineastas emergentes: el lunes 28 será la primera vez que una ficción local se estrene en el Sundance Film Festival, que antes contó con una producción minoritaria uruguaya, Mi amiga del parque (2015), una película de la argentina Ana Katz, coautora del guion –ganador del premio especial del jurado– junto a la salteña Inés Bortagaray.

Los tiburones tuvo su primer golpe de suerte en setiembre, cuando ganó el premio Cine en Construcción del Festival Internacional de San Sebastián, y así, a las productoras Montelona Cine (Uruguay) y Trapecio Cine (Argentina) se sumó la española Nephilim Producciones. En Montevideo, el preestreno será a mediados de abril, en el marco del Festival Internacional de Cinemateca Uruguaya, días antes de que llegue a las salas comerciales.
Quiebres de pantalla

Garibaldi se formó en la Escuela de Cine del Uruguay, dirigió los cortometrajes Colchones y Mojarra, y sorprendió a los seguidores de Buenos Muchachos con el logradísimo videoclip de “Antenas rubias”. Con Los tiburones decidió explorar el complejo universo adolescente entre sus aristas movedizas y sus enredos: la historia se ambienta en un pequeño balneario antes de que despunte la temporada, y el rumor sobre la llegada de tiburones comienza a difundir un temor extraño. Rosina (Romina Bentancur) es una adolescente que cree haber visto algo en el mar, pero pocos le prestan atención. Cuando conoce a Joselo (Federico Morosini, vocalista de Julen y la Gente Sola), un pescador algo mayor que ella, comienza a vivir una nueva experiencia. Así, “entre piscinas sucias, jardines pomposos y playas desiertas, Rosina intenta captar su atención, inspirada” en la presencia de estos misteriosos depredadores.

Dos semanas después de finalizar su película –y días antes de viajar al festival–, la directora admitió a la diaria que, para ella, Sundance son las películas “que pasaban por I.Sat” y el desarrollo de un universo muy cercano.

Por eso, cuando comenzó a buscar los títulos que se estrenaron en el festival todo le resultaba una locura. “Es raro, porque cuando empezás a hacer cine siempre mirás a Europa. Sundance no existe para Uruguay, cuando en los demás festivales siempre tenés a colegas que ya participaron y te cuentan cómo son. Este se hace en medio de la nieve, en una estación de esquí, y en una zona en la que todos son mormones”, dice en referencia a Utah (Park City).

Para ella, la historia surgió a partir de distintos elementos que fue ensamblando, y una serie de sensaciones e intereses que después replicó en la concepción de la película y la estructura del guion. Se trata de una suma de “detalles y aristas de personajes, pero no son historias mínimas; suceden cosas fuertes, y se juega un poco con el género y la definición de ficción”, y aclara que la iniciación sexual de la protagonista no es algo central, ya que el eje se concentra en esa etapa de crecimiento y de construcción de la identidad.

“La adolescencia y las relaciones interfamiliares están muy presentes [en San Sebastián, justamente, le concedieron el premio por ‘su mirada fresca a la adolescencia y las relaciones familiares’] porque, en definitiva, esta es una película sobre la vida de una adolescente que está en su casa, que convive con sus hermanos, que mira la tele, que le gusta alguien, que va a la playa”. Y que, en un sentido, se la puede relacionar con lo “instintivo del tiburón” y con esa impronta inesperada y animal propia del adolescente.

Comienzo largo
Hace unos años, cuando participó en un taller de desarrollo (3 puertos cine, que cuenta con una instancia en México y otra en Chile), en el que tuvo a Mariano Llinás (Balnearios, Historias extraordinarias) como tutor del proyecto, le propusieron un ejercicio que implicaba trabajar con actores. En esa instancia se contactó con docentes de teatro de secundaria porque le entusiasmaba la idea de no trabajar con una actriz profesional, ya que para el personaje de Rosina la intérprete debía contar con ciertas particularidades.

Vio una cincuentena de videos y, cuando descubrió a Romina Bentancur, supo que era ella. Luego, a lo largo del proceso, se asesoró con actores para no “quitarles la magia” a los intérpretes. Ellos le decían que sus colegas debían “ensayar, estar tranquilos, que nada los sorprendiera”, pero esto debía medirse para evitar que todo se volviera mecánico. A lo largo del rodaje, dice, los actores trabajaron con cierta libertad –aunque respetaran los diálogos–, y ella reescribió parte del guion luego de los ensayos.

A Federico Morosini (el elenco, además, está integrado por Antonella Aquistapache, Bruno Pereyra, Jorge Portillo y los argentinos Valeria Lois y Fabián Arenillas) lo había visto en el videoclip “Jordan”, de Eté y Los Problems. “Soy fanática de las caras peculiares y sus recovecos, y al lado de Romina funcionaba muy bien. Cuando lo conocí, Federico, su voz y su modo de pensar entraban cada vez más en sintonía con el personaje. Fue hermoso trabajar con él”, observa.

Si bien no contó con referencias cercanas, en la etapa de escritura del guion le atraían films argentinos como Glue, historia adolescente en medio de la nada (2006), de Alexis dos Santos, y las obras de Ezequiel Acuña que se vinculan con la adolescencia, “lo que ‘está mal’, los límites”, aunque Los tiburones no se “emparienta con ninguna”. En cuanto a la producción nacional, admite que comenzó a estudiar cine porque antes existieron mojones como 25 watts (2001) y Whisky (2004), “siento un gran amor por las películas uruguayas: me gustan mucho La vida útil [2010], Hiroshima [2009], Belmonte [2018], El lugar del hijo [2013], La perrera[2006] y Norberto apenas tarde [2010], y creo que mi película también tiene mucho de esto, porque crecí viéndolas una y otra vez”.

Fuente: La Diaria

2019-01-22T11:09:20-03:00enero 22, 2019|Categorías: Cultura|Etiquetas: , |