No solo de buñuelos vive la gastronomía en Punta del Diablo

El pueblo de pescadores, convertido ahora en balneario internacional, diversifica su oferta gastronómica con opciones que no solo provienen del mar.

Las cartas muestran ahora mucho más que los clásicos buñuelos de algas y miniaturas de pescado en Punta del Diablo. Los empresarios gastronómicos responden así al aumento y variación de los turistas, que llegó acompañado de un refinamiento del paladar.
Uno de los balnearios más populares de Rocha, que a su vez es de los más lejanos a la capital del país, nació y encantó a varias generaciones por su identidad rústica propia de un pueblo de pescadores. Los lugares para comer seguían esa tónica, simple y bohemia, con una carta protagonizada por los frutos de mar, los tradicionales buñuelos de algas del lugar y miniaturas de pescado.

En la medida en que Punta del Diablo comenzó a ser descubierto por el turismo nacional e internacional nacieron nuevos emprendimientos gastronómicos que quieren ir un poco más allá de cumplir con el cometido de darle de comer a los viajeros en decks de madera a medio terminar.

En este 2018, nuevas ofertas pueblan el centro y la costa de Punta del Diablo, además de las delicias de todo el año de los históricos Il Tano, las perfectas pastas de El 70 o la propuesta gourmet de Franca.

En la calle principal de Punta del Diablo, que termina en la feria artesanal y la costanera de la playa de los pescadores, los boliches que ofrecen baurú, buñuelos de algas y gramajo están llenos de gente. Pero a pocos pasos de ahí, un lugar llama la atención por su ambientación con velas y sillas pintadas de diferentes colores. Algunas noches se ven colas para conseguir una mesa. Se llama Hola Amor, un bar boutique que abrió hace cuatro años.
Gonzalo Cabrera, de 33 años, es el dueño. Llegó desde Maldonado, es licenciado en marketing y antes era en Punta del Diablo un veraneante más. En esas visitas fue uno de los primeros que vio que había un público nuevo al que había que satisfacer.
“Me pasaba como cliente que venía y no encontraba una propuesta que me brindara algo más gourmet o un trago mejor servido. Notaba que había una necesidad de un lugar diferente en Punta del Diablo”, contó Cabrera.

Además, notó que estaba llegando público de alto poder adquisitivo y que hacían falta propuestas a su altura.
Cabrera cuenta que cada año busca modificar la carta para seguir las últimas tendencias. Por ejemplo, este año Hola amor incluyó hamburguesas artesanales, veganas y comunes, y gin tonic entre los tragos, con gin tonic hendrix con pepino como la variación más exótica en el balneario. “Por ahí en otros lugares como Punta del Este llegaron y se pusieron de moda hace tiempo, pero en Punta del Diablo era raro pedir un gin tonic”, explicó Cabrera.

Todos los empresarios gastronómicos consultados coinciden en que el cambio en el público de Punta del Diablo se basa sobre todo en más europeos, argentinos y brasileños.
“No estábamos equivocados, la propuesta que pensamos que podía funcionar acá, hoy cuatro años después te digo que funciona. Andamos bien”, dijo Cabrera. “Con el crecimiento que había, la gastronomía tenía que acompañar el proceso”, agregó. Hola amor abre desde el 1° de octubre solo los fines de semana, y a partir del verano atiende todos los días hasta Semana Santa.
Emprendimiento argentino

Una novedad este verano es La Tapería, un pequeño y acogedor restaurante de tapas, hamburguesas y cerveza artesanal con una terraza semiescondida del bullicio de la calle principal. Lo atienden emprendedores argentinos. Uno de ellos es Iván Dabarno, de 34 años, que ya había trabajado en gastronomía en San Jorge (Santa Fe), su ciudad natal. La cocina de La Tapería está a cargo de su novia, Julia Merlini, también argentina.

Dabarno estuvo en Punta del Diablo seis meses durante el año pasado. Junto a Julia y un amigo hicieron los desayunos en un hostel y algunas comidas en la noche. Mientras tanto, analizaban el potencial de un balneario en desarrollo. Finalmente, vieron un local disponible, potencial clientela, y apostaron a abrir su propio establecimiento. En los pocos días que van de la temporada,

Dabarno valoró que el negocio marchaba bien cuando aún no había llegado al balneario el grueso de turistas.
“Veíamos que el público estaba creciendo, que había una posibilidad de hacer algo del estilo que nos gusta a nosotros y que había un público apto para esto. Y se está dando muy bien”, dijo uno de los dueños de La Tapería que abrió el pasado 2 de diciembre.

Por el momento, planean quedarse hasta abril y evalúan atender todo el año.

Este restaurante ofrece tapas y hamburguesas caseras de carne y veganas. Su mejor plato, según Dabarno, es la hamburguesa de carne de cerdo y vacuna, queso, lechuga, tomate y cebolla morada, en pan de orégano. Va servida con papas “diablas” y su precio es de $ 250. Entre las tapas hay pinchos de camarón, brusquetas y hummus.
“Queríamos hacer algo diferente, primero para no competir con esos que están desde siempre y lo hacen bien. Además, hacer algo que nos guste”, explicó Dabarno.

Pinchos y tragos
Otra novedad en la plaza gastronómica del centro del balneario es Petiscos del Diablo, en el paseo conocido como Manzana 1. Allí las mozas salen con los tragos helados entre las mesas y sillas hechas con pallets de madera, mientras suena música brasileña muy tranquila.

Petiscos del Diablo busca diferenciarse en la carta con pinchos de carne vacuna, cerdo, pollo o camarones, aunque como todos los demás, se ven obligados a ofrecer también los buñuelos y las rabas como casi un ineludible del balneario, y papas bravas. “Queríamos tenerlo porque sabemos que lo pide el público argentino”, dijo Pablo Scalone, que junto a Mario Gutiérrez son los dos uruguayos que resolvieron invertir en Punta del Diablo en 2018. Anteriormente habían estado en otro emprendimiento en Pueblo Garzón.

Scalone destacó que el público es cada vez más variado y de diferentes procedencias, por lo que las cartas tienen que ofrecer otras cosas además de lo típico.

Algunos de los que están desde el principio, cuando no había más que cinco lugares para ir a comer, observaron el crecimiento y han ido acompañándolo. Es el caso de Cero Stress, que abrió en 1981 en la calle principal. Primero era la casa de su propietario, Bernardo Rodríguez, y luego se convirtió en uno de los restaurantes más grandes y con mejor vista al mar en el centro.

“La gastronomía viene creciendo a nivel mundial, dijo Rodríguez. “MasterChef y todas esas cosas hacen que sea importante”, agregó. Rodríguez relató que muchos establecimientos fueron evolucionando año a año, contagiándose unos a otros, con instalaciones más prolijas y una carta aggiornada.

“Uno arregla, entonces el otro al año siguiente tiene que arreglar. Va creciendo”, dijo.

De choclos a ragú de pulpo
Un lugar pionero en la movida gourmet de Punta del Diablo fue el parador Arrai en la Playa del Rivero. Arrancó como un puesto con choclos y bebidas alcohólicas. Pero, por inquietud de la gente, según cuenta Juan Ignacio Algorta, uno de sus encargados, empezaron a ofrecer platos más elaborados.

En un primer momento recurrieron al talento culinario de herencia vasca de su hermano Pedro, otro de los encargados del lugar que junto a su hermana Helena están al frente de Arrai.

“Vos presentás cosas nuevas y la gente se empieza a interesar”, dijo Algorta, y aseguró que de todas maneras la oferta local sigue basándose en las minutas a pesar de los incipientes cambios.

Luego un verano contrataron a Javier Gayo, un chef que hoy trabaja en un restaurante en el País Vasco con dos estrellas Michellin: Casa Marcial. Y en el verano 2012-2013 los hermanos de Arrai trajeron a un chef peruano-japonés, Carlos Kenta, y fueron de los primeros en servir sushi en la playa de Punta del Diablo, comida nikei y arroz chaufa.

Este año, Arrai integró a la chef brasileña de Mina Gerais, zona con fama de buena cocina, Wanessa Viana. Ella le aportó su experiencia y refinamiento a la carta del lugar, lo que se nota en los innovadores platos del día. “Comida más saludable, muchos vegetales, pescado grillado, con menos fritura posible”, enumeró Viana.

La chef trabajó durante cinco años en la Red Globo, donde era la responsable de toda la cocina del restaurante de la cadena de televisión y de alimentar a los altos ejecutivos. Llegó a Punta del Diablo buscando un cambio en su carrera.

A las picadas con buenas salsas, Viana le agregó platos robustos y elaborados que cambian cada día. Uno de los últimos fue un ragú de pulpo con salsa de tomate, servido con polenta cremosa con parmesano. Otro día hubo chipirones rellenos de pan, panceta y aceitunas, saltados con vino blanco, ajo y perejil, servidos con puré de garbanzos.

Los hermanos Algorta vieron todos los cambios que vivió el balneario, desde que era un refugio escondido de mar y cielo, luego el epicentro de la vida adolescente y juvenil con dos grandes discotecas y ahora, cuando atrae a un público familiar o grupos de amigos adultos en busca de un verano tranquilo. “Lo que deja más plata a los locales son los jóvenes que están en este momento, entre 25 y 40 años, trabajadores independientes que en su mayoría no tienen hijos”, dijo Algorta.

Además, el empresario destacó el poder adquisitivo del brasileño paulista que descubrió esta parte de la costa uruguaya porque es una alternativa viable, a diferencia de los balnearios paulistas.

Pero a pesar de que los platos y paladares se están diversificando en Punta del Diablo, lo que acompaña un mismo fenómeno en sus visitantes, Algorta asegura que sigue habiendo una preponderancia de la minuta. “La oferta gastronómica en Punta del Diablo, como en todo el Uruguay, sigue siendo bastante limitada igual. Sigue habiendo un grueso de público que apunta a las minutas pero que de a poquito, ojalá, se vaya yendo a otras alternativas”, finalizó.

La Tapería
Abrió este verano y es un refugio del bullicio de la principal en pleno centro de Punta del Diablo. Lo atienden emprendedores santafecinos y ofrecen tapas y hamburguesas artesanales.

Hola amor
Abrió hace unos cuatro años en la calle principal con el fin de ofrecer algo diferente en el balneario del pescado. Se destaca por sus hamburguesas artesanales y tragos elaborados.

Arrai
Los tres hermanos Algorta atienden este parador en la Playa del Rivero. Hace algunos años sumaron opciones de alta cocina a las tradicionales minutas de la costa. Este año la cocinera Wanessa Viana, de Brasil, revolucionó su carta.

Algunos platos
Ragú de pulpo
Fue uno de los platos del día en Arrai, obra de la brasileña Wanessa Viana. Lo sirvió con polenta cremosa como acompañamiento

Hamburguesas artesanales
La tendencia de Montevideo se replica en este balneario rochense y lugares como Hola amor lo sumaron a su carta. El objetivo: ir más allá de las rabas y los buñuelos de alga

Cerveza artesanal
Este año abrió Barbot, una barra frente a la Playa de los Pescadores. Ofrece 10 estilos de cerveza tirada de barril. Además, otros restaurantes sumaron estas bebidas a su carta.

Fuente: El Observador

2018-01-09T12:05:34+00:00 enero 9, 2018|Categorías: Gastronomía|Etiquetas: |